Vallejo escribe para molestar

El controvertido autor colombiano nacionalizado mexicano, recibirá hoy el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances

MÉXICO, D.F.- El escritor colombiano Fernando Vallejo, quien recibirá hoy el premio FIL en Lenguas Romances, confesó ayer que escribe por necesidad, para “molestar a los hipócritas, a los de la iglesia (católica) y a los de la política”, a quienes considera una “partida de bribones”.

En una entrevista antes del inicio de la XXV edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), Vallejo (Medellín, 1942) dijo no sentirse mexicano ni colombiano, sino más bien un autor que ha escrito su obra solo para su idioma y “para unos cuantos”, y le tiene “sin cuidado que las traduzcan”.

“Mi patria es la lengua española, la de veinte países, y ya cumplió mil años, unos cuantos más que yo”, explica Vallejo, quien se siente “muy honrado” con el galardón que se le entregará hoy en Guadalajara.

“La FIL es una feria muy hermosa, que se llena de niños y de jóvenes, o sea de esperanza. Me siento muy honrado por el premio que me dan y algo más: muy contento”, añadió.

Vallejo, quien comenzó a escribir a los 38 años, salió de Colombia hace décadas, realizó estudios de filosofía, biología, música y cine, estos últimos en Roma, antes de instalarse y convertir a México en su hogar.

Llegó a México el 26 de febrero de 1971, recibió la nacionalidad en 2007 y ha desarrollado desde este país toda su carrera literaria y cinematográfica, aunque siempre con la vista puesta en Colombia.

“Aquí filmé mis tres películas y he escrito la totalidad de mis libros, que si las cuentas no me fallan son 17. Colombia es el país de mi niñez y mi infancia y el centro de mis diez novelas y de mis biografías de los poetas Porfirio Barba Jacob (1991) y José Asunción Silva (1995)”, señala.

Con el corazón tan dividido “no logro decidir […] si me debo morir allá o aquí”, agrega.

Su prosa está impregnada de un tono contestatario y la crítica la describe como vigorosa y áspera.

La literatura de Vallejo ha sido calificada por algunos como una expresión de “escepticismo lúcido”, una etiqueta que no le incomoda y ante la que dice estar “muy agradecido”.

El jurado del premio en Lenguas Romances, el más importante que entrega la FIL, le considera “una de las voces más personales, controvertidas y exuberantes de la literatura actual en español”.

“Su escritura gira en torno a un único tema, Colombia, pero en realidad es una excursión abigarrada y comprometida por los conflictos del ser humano, desde la denuncia al desencanto, pasando por una difícil ternura que a veces es entendida también como agresión o disconformidad”, indicó el jurado en su acta.

Autor de El desbarrancadero (2001), un relato sobre los estragos del sida, o El don de la vida (2010), una burla sobre la muerte, el estilo de Vallejo es muy personal, con el empleo siempre de la primera persona en el narrador de sus novelas.

Con La virgen de los sicarios (1993), sobre la violencia colombiana, fundó la corriente narrativa denominada “sicaresca antioqueña”, cuya visión ácida o desencantada del mundo emparenta con la estirpe literaria de Henry Miller, Jean Genet o Boris Vian.

El escritor se muestra escéptico con la posibilidad de que la humanidad sea capaz de enderezar su rumbo y de enfrentar enormes retos como el de la superpoblación del planeta y la falta de respeto hacia otras especies distintas de la humana.

A Latinoamérica la considera “el continente de la libertad y la esperanza”, un espacio donde “uno puede decir lo que quiere sin que le maten”.

“Y si me matan, ¡qué más da!”, agrega Vallejo, quien confiesa que ha dejado de leer, que lo que más le llega al corazón es la música, especialmente la de Gluck, Mozart, Mahler, Debussy y Strauss, así como “algunos boleros, rancheras” y “milongas”.