‘Indignados’ se quejan de abusos

Consideran interponer una demanda contra el gobierno local tras el desalojo

‘Indignados’ se quejan de abusos
Ian Thompson (izq.), de la Liga Nacional de Abogados, habla frente a la alcaldía sobre los incidentes del operativo de LAPD.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Algunos de los “indignados” que fueron detenidos por agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) por negarse a salir de los jardines del edificio de la alcaldía el pasado lunes han dado su versión de los hechos y es muy distinta al “operativo ejemplar” y “pacífico” que dibujaron las autoridades locales.

Advierten que están considerando interponer una demanda contra el gobierno municipal por un desalojo “ilegal” que atentó contra su integridad física, la libertad de expresión y su derecho de asamblea. Su intención, dijeron, es golpear al Ayuntamiento donde más le duele: en sus débiles arcas.

Los activistas denuncian que durante el arresto de los 292 simpatizantes de Occupy LA, movimiento que acampó durante casi dos meses, estos fueron agredidos con bastones y otros dispositivos y que, una vez en la cárcel, los mantuvieron esposados por más de seis horas, no atendieron sus lesiones, les negaron el derecho de hablar por teléfono y no les permitieron ser visitados por un abogado.

La Liga Nacional de Abogados (NLG), representante legal de Occupy LA, calculaba que ayer permanecían tras las rejas unos 250 manifestantes, que no habían podido pagar una fianza de 5,000 dólares. El grupo ha dicho que algunos no tenían la intención de participar en la desobediencia civil, pero que no tuvieron opciones de salida porque se vieron rodeados sorpresivamente por 1,400 policías.

“Con base en la ley de California si recibes un cargo por un delito menor [como no dispersarse tras la orden de la policía] debes ser citado y liberado, no recibir una fianza de 5,000 dólares. No deberían estar ahí”, dijo Ian Thompson, abogado de derechos civiles y coordinador de la coalición ANSWER.

Thompson afirmó que intentó visitar a los detenidos en cuatro ocasiones para abogar por ellos, pero dijo que el LAPD le negó el acceso. “Es una violación de sus derechos constitucionales”, reclamó el litigante. “Esos arrestos fueron ilegales”.

El activista Doug Kauffman fue uno de los “indignados” que la madrugada del lunes salió del “Parque Solidaridad” con el corazón agitado y las manos atadas con una “ajustadísima” cinta de plástico que, según él, le hirió las muñecas, provocándole un sangrado en la cárcel.

“Me cortaron intencionalmente cuando me quitaron la cinta y me negaron la atención médica”, contó Kauffman. “Muchos detenidos están enfermos y no han recibido tratamiento médico”.

A decir de los manifestantes las autoridades han impuesto fianzas elevadas a sus compañeros para que permanezcan en los separos el mayor tiempo posible; que su propósito es liberarlos la próxima semana.

“¿Por qué este horrible trato? ¿Por qué una fianza tan alta? ¿Por qué tanto tiempo en prisión?”, preguntaba Michael Prysner, un veterano de Irak que fue detenido en el operativo.

“Están haciendo esto como una táctica de intimidación para tratar de prevenir que ejerzan su derecho de libertad de expresión, que protesten en contra de la ciudad, contra su statu quo; es una violación a nuestros derechos”, continuó Prysner.

Aunque parte de su queja es que los policías dispararon balas de goma para dispersar a los manifestantes y que bajaron con agresividad a los que treparon a las copas de los árboles, algunos reporteros que presenciaron la evacuación negaron que eso ocurrió.

En todo momento, el alcalde Antonio Villaraigosa; el jefe del LAPD, Charles Beck; la Liga de Protección de Policías (LAPPL) y otros funcionarios del municipio han defendido a capa y espada las acciones de los agentes que participaron en el operativo.

“Cada uno de ellos actuó profesionalmente”, afirmó Beck el miércoles; mientras que Villaraigosa subrayó que debido a “la brillante actuación de los policías” se ejecutó “un operativo ejemplar”, incluso dijo que había sido “el mejor día en la historia” de la corporación.

Ayer, Beck defendió que si se desplegó una cantidad exagerada de elementos fue para espantar a los manifestantes.

“Parte de ese logro es por un abrumador despliegue de fuerza, para que nadie quisiera involucrarse en un incidente violento con la policía; esa ilusión se diluyó rápidamente por el tamaño de cientos de agentes”, expresó en una entrevista con el canal KTLA.

Desde su perspectiva, ni los políticos, ni los residentes, ni la agencia que dirige permitirán la instalación de otro campamento de “indignados” en la alcaldía o en cualquier otro espacio público de esta ciudad.

“Creo que ya hemos visto hacia dónde va este camino y pienso que nadie quiere estar en el mismo lugar nuevamente”, indicó. “Definitivamente trataré de evitar que el mismo hecho ocurra de nuevo”.