Un candidato siniestro

El “sabor del mes” en la heladería del Partido Republicano es hoy por hoy, sin duda Newt Gingrich, después de que pasaron de moda Michelle Bachmann, Rick Perry y Herman Cain.

La semana anterior varios colaboradores del diario le dedicamos un espacio a Gringich, especialmente por su plan de reforma migratoria que tiene de humano lo que yo tengo de inmortal, y que es en realidad un proyecto de esclavitud moderna con visos de legalidad.

Pero ahora me voy a referir a otro asunto que poco tiene que ver con el tema migratorio. A Newt Gingrich se lo conoce por sus ideas excéntricas, una de ellas señala que las leyes que prohiben el trabajo de los menores deberían ser derogadas, y que los empleados de la limpieza en las escuelas de los vecindarios más pobres deberían ser despedidos y en su lugar disponer que los niños realicen estas tareas para ahorrar dinero al sistema educativo. Hace unos días, en una reunión con los empleados de una compañía de seguros de Iowa, Gingrich comentó lo siguiente:

“Los niños realmente pobres, en vecindarios realmente pobres no tienen hábitos de trabajo y no tienen a nadie a su alrededor que trabaje. Por eso ellos no tienen el hábito de presentarse el lunes. No tienen el hábito de quedarse todo el día. Ellos no tienen el hábito de hacer algo para recibir algo de dinero, al menos que sea algo ilegal”.

La verdad que no sé por dónde comenzar. Lo primero que se me viene a la mente es preguntarme: ¿Por qué Gingrich desea a los niños de los barrios más pobres haciendo tareas de limpieza, y no propone lo mismo para los niños de clase media y pudiente?

Luego, ¿cuál es el espíritu de acusar a los pobres de no esforzarse?

Es cierto que puede ser posible que haya padres en los vecindarios pobres que no trabajen y no inculquen el valor del esfuerzo a sus hijos. Pero la situación no es diferente con las familias de clase media y pudiente en muchos casos.

Sin embargo las estadísticas no mienten, 75% de los hogares de las zonas más pobres tienen al menos uno de los dos padres trabajando tiempo completo. Y lo más grotesco es insinuar que la única vía que tienen estos niños para obtener un ingreso es el delito.

Es cierto que Gingrich está tratando de captar los votos republicanos conservadores en la primaria, y usar a los pobres y a los servicios sociales que estos reciben es vergonzoso.

Si enlazamos el triste estereotipo que hace de los pobres, y su deseo de mantener a los pobres realizando las labores menos lucrativas; con el plan de semi esclavitud de los indocumentados, no hay duda que nos encontramos ante un personaje siniestro. Y este es el candidato que esta liderando las encuestas de las primarias republicanas.