LA VÍBORA

LA VÍBORA
Pablo Montero
Foto: Notimex

¿Qué creen? Pues como ustedes saben, La Víbora es súper internacional, y uno de estos días andaba por el aeropuerto de Los Ángeles. Yo estaba como si nada, y de repente alguien llamó mi atención. Era un tipo alto, vestido súper cool, con botas como de minero, pantalón de mezclilla y un abrigo muy bien cuidadito. Lo raro es que además traía gorra y lentes de sol. Pensé: “mira este hombre, si afuera está nublado y adentro no hay sol, ¿para que ponerse lentes oscuros? Qué ridiculez”. Pues sí, era ridiculez y un ridículo; nada más y nada menos que Pablo Montero. Según él quería pasar inadvertido, pero con su actitud y atuendo parecía todo lo contrario. Primero, ¿quién usa anteojos de sol donde no hay sol? Pues los artistas que quieren llamar la atención, ¿no es así? Además de eso, traía a un ayudante que más bien parecía sirviente, cargándole el saco, el portafolios y casi casi hasta las chanclas. Digo, ¿quién tiene ese tipo de ayuda? Pues solo los dizque artistas. Al respecto debo agregar que después de todo no se comportó como el patán que suele ser. Cuando una viejita se acercó a pedirle una foto, se puso de modo, la abrazó y hasta le dio un beso. O sea que el pedante artista de vez en cuando muestra su lado amable.

Hablando de atuendos, Lucero no deja de sorprenderme. Hace unos días estrenó álbum, y en la portada luce un vestido muy ceñido que ya lo quisiera María Victoria. El punto es que yo no me la creo que tenga ese cuerpo. Hagan de cuenta que están viendo las curvas de Jennifer López, y excuse me pero no. Honestamente, Lucerito no esta para dar vergüenza, pero tampoco está como para parar los autos. Digamos que está guapetona, y como le pasa a muchas divorciadas, toman su segundo aire luego de la separación. Por cierto, respecto de su disco, la pobre no da con bola. Ahora trae un álbum de covers más quemados que Gloria Trevi. Como sabrán, sus últimos discos han pasado por este mundo con más pena que gloria. Y este me parece un intento desesperado por volver a figurar. Miren los temas: Secreto de amor, de Joan Sebastian,

Si no te hubieras ido, de El Buki,

A dios le pido, de Juanes y así por el estilo. Si yo fuera ella, dejaría eso de la cantada por la paz.

¿Y qué onda con…

¿Y qué onda con… MARIA ELENA SALINAS? Creánme que yo admiro a las mujeres joviales, pero no a las que se rehusan a envejecer. Y menos tolero a las que se quieren sentir muchachitas veinteañeras. Esa impresión me dio la presentadora de noticias el martes en el programa Aquí y ahora. ¿La vieron? ¡Ay, no!, traía un vestido que la verdad no le hacía ningún favor. De por sí, ni ella ni su compañera Teresa Rodríguez se han distinguido por tener buen gusto con la ropa, pero ahora sí que María Elena se voló la barda. Era un vestido tipo setentero que le llegaba arriba de la rodilla. Me dio la impresión de que ni ella se sentía cómoda. Y para acabarla, sorry, pero con esas piernas yo nunca me hubiera puesto algo así. La verdad es que yo no le podía poner atención a lo que decía porque me distraía lo horrenda que se veía. ¿Será que Univision no tiene para pagar un asesor de vestuario? O ¿por qué no las aconseja uno de los fashionistas de la cadena? Eso no les costaría extra, ¿o sí? Lo único que les puedo decir es que esta mujer necesita ayuda, y urgente.