Junta egipcia no se hace responsable

Los militares acusan a terceros de orquestar discordia con el pueblo

Las autoridades egipcias construyeron ayer un muro en la calle Sheij Rihan,  para impedir el acceso de los manifestantes.
Las autoridades egipcias construyeron ayer un muro en la calle Sheij Rihan, para impedir el acceso de los manifestantes.
Foto: EFE

EL CAIRO, Egipto (EFE).- La Junta Militar de Egipto negó ayer cualquier tipo de responsabilidad en los disturbios en el centro de El Cairo, que han causado 12 muertos y 815 heridos, y acusó a terceros de haberlos orquestado.

Un portavoz de la Junta Militar, el general Adel Emara, denunció en una rueda de prensa que, desde la revolución del pasado 25 de enero, “fuerzas hostiles al pueblo egipcio” intentan crear la discordia y “alentar los choques entre el Ejército y el pueblo, como sucede en algunos países cercanos”, sin precisar quiénes son esos terceros a los que aludió.

Advirtió de que esas agresiones forman parte de un “plan metódico” que pretende derrocar al Estado no solo con los últimos disturbios, sino también con los ocurridos en noviembre y octubre pasado cerca del Ministerio del Interior y el edificio de la Radiotelevisión egipcia.

Emara precisó que ese “plan” empieza con la instrumentalización de algunas reivindicaciones y la organización de supuestas manifestaciones pacíficas para luego provocar al Ejército e intentar agresiones contra las instituciones del Estado.

Entonces -agregó- los soldados intervienen para proteger los edificios gubernamentales y se propagan rumores sobre el supuesto uso de la violencia por parte de las fuerzas del orden, lo que alienta la confrontación.

“¿Cómo hablamos de protesta pacífica mientras se lanzan cócteles molotov contra la sede del Consejo de Ministros?”, se preguntó Emara.

Durante su alocución, mostró vídeos de agresiones a soldados y ataques por parte de los manifestantes, además de testimonios de varios detenidos, entre ellos menores, que reconocieron haber recibido dinero para atacar a las fuerzas del orden.

El responsable castrense aseguró, además, que “en ningún momento se dieron órdenes ni a la policía militar ni a la Seguridad Central de dispersar las manifestaciones” y que esas fuerzas reaccionaron en defensa propia y para proteger a las instituciones del Estado.

En contraposición, casi cuarenta políticos egipcios de distintas tendencias, desde Hermanos Musulmanes a jóvenes revolucionarios, atribuyeron a la Junta Militar toda la responsabilidad por lo sucedido y criticaron su mala administración de la etapa transitoria en Egipto.

Mientras, ayer se construyó un nuevo muro de hormigón en la calle Sheij Rihan, al día siguiente de la erección de otro en la calle Qasr Al Aini, donde se desarrollan los sucesos.

En estas dos calles, próximas a la plaza Tahrir, se encuentran varios edificios gubernamentales como las sedes del Consejo de Ministros y las dos cámaras del Parlamento egipcio, además del Ministerio del Interior y de Sanidad, entre otros.

Según pudo constatar, en esa zona reinaba esta mañana una calma tensa tras el cese de los enfrentamientos por la construcción de la barrera.

En la cercana plaza Tahrir, el activista Omar Usama explicó que los choques se detuvieron tan pronto como las autoridades acabaron de construir el segundo muro, mientras cambiaba a un lugar más tranquilo de la plaza unos cartones para dormir en el suelo.

“Pero antes, los antidisturbios irrumpieron en la plaza Tahrir y agredieron a los manifestantes con porras y gases lacrimógenos para cubrir al Ejército mientras construía la barrera”, relató Usama, que expresó su deseo de que se procese a los culpables del asesinato de manifestantes.

“Queremos que los ejecuten (a los culpables)”, sentenció el joven estudiante, de 21 años, con aspecto cansado, tras explicar que viajó desde Tanta, al norte de El Cairo, para unirse a las protestas en la capital.

En un lateral de la plaza, una enfermera, Malak al Turki, que trabaja en el hospital de campaña de la mezquita Omar Makram, comentó que durante la irrupción de las fuerzas del orden en la plaza esta mañana hubo casos de muerte y varios heridos.

Al Turki destacó que unas de las víctimas falleció por una herida de bala en el corazón y que cuando los médicos intentaron identificarlo encontraron un papel en el bolsillo de su vestimenta que tenía escrito “Te quiero, Egipto”.

Uno de los heridos en el exterior del hospital, que no quiso dar su nombre y responde al apoyo de “Blue bird” (pájaro azul), indicó que estaba fotografiando ayer a la policía militar atacando a los manifestantes cuando empezaron a perseguirlo.

“Me siguieron y uno [un policía militar] me dio un golpe en la cabeza con un palo”, dijo el herido de 19 años, que tenía el pelo ensangrentado y llevaba una venda.

El joven apuntó que los manifestantes piden la marcha de la Junta Militar y el traspaso del poder a una autoridad civil democráticamente elegida.