Sorprende y preocupa en LA muerte de Kim Jong Il

Comunidad coreana de sur de California reacciona a noticia con incredulidad
Sorprende y preocupa en LA  muerte de Kim Jong Il
Carteles en coreano se confunden con otros en español en el barrio Koreatown de LA, donce viven unos 200,000 coreanos.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Muchos residentes de Los Ángeles, el mayor enclave de coreanos en los Estados Unidos, recibieron la noticia de la muerte del líder norcoreano, Kim Jong Il con incredulidad, diciendo que nunca pensaron que vivirían para verlo. Una vez desvanecido el impacto, los residentes del barrio coreano confesaron estar preocupados por el futuro de su país natal y su vecino del norte.

“¿Kim Jong Il ha muerto? ¿Estás seguro de eso? ¡De ninguna manera! ¡Pensé que iba a vivir para siempre!”, dijo Brian Shin, un nativo de Corea del Sur de 30 años de edad, mientras fumaba un cigarrillo frente a su edificio de departamentos en el bulevar Wilshire. Shin no creyó la noticia, hasta que su esposa bajó corriendo las escaleras para decirle que era verdad; y si bien reconoció la importancia del evento, dijo que no creía que cause cambios significativos.

“No creo que su muerte mejore la situación o el mundo”, dijo Shin.

La noticia de la muerte estaba en casi todos los televisores de bares, cafés y salones de billar, pero el ambiente en el barrio densamente poblado ubicado al oeste del centro de Los Ángeles, era tranquilo. Poca gente levantaba la vista de sus comidas y bebidas para prestar atención a las noticias.

Cerca de 200,000 coreanos viven en Los Ángeles. Muchos viven, trabajan y compran en Koreatown, barrio normalmente bullicioso y repleto de centros comerciales de lujo, restaurantes coreanos de barbacoa, bancos, y tiendas con carteles escritos sólo en coreano.

Algunos coreanos emigraron a los Estados Unidos después de la Guerra de Corea que terminó en 1953, y muchos más llegaron desde el sur a trabajar y estudiar después de que EEUU relajara sus reglas de inmigración en 1965.

Karen Fischer, de Tempe, Arizona, que nació en Corea del Sur y ha vivido en los EEUU desde hace 33 años, dijo que le preocupaba que la muerte de Kim tenga un efecto desestabilizador en la región, y dijo que llamaría a sus familiares en Corea del Sur para evaluar sus reacciones.

“Tengo familia allí, mis hermanas, hermano, sobrinos y sobrinas”, dijo. “Me preocupa quién lo vaya a sustituir.”

Daniel Kim, un joven de 20 años que estaba jugando billar en un salón de Koreatown, dijo que la noticia fue inesperada y de temer.

“Los líderes van cambiar, no tenemos idea de cómo será el nuevo [líder]”, dijo.

Ian Lim, de 19 años de edad, que estaba jugando billar con él dijo estar de acuerdo.

“Tengo que cumplir el servicio militar en Corea y eso me preocupa”, dijo Lim. “Corea del Norte está en un periodo de inseguridad, y provocarán algún incidente para demostrar a su gente que están en el camino correcto.”

La muerte de Kim es un momento simbólico para los Coreano-americanos, dijo Grace Yoo, directora ejecutiva de la Coalición Americana de Corea, en Los Ángeles. Muchos de sus amigos en Facebook recibieron felices la noticia, dijo.

Esperemos que el nuevo líder sea “alguien que se preocupa por sus ciudadanos y ve a todos como merecedores de la vida”, dijo Yoo.

En general, la muerte de Kim es una buena noticia, y, eventualmente el gobierno de Corea del Norte caerá también, dijo Kee Whan Ha, un nativo de Corea del Sur, Presidente del Centro Wilshire del barrio de Koreatown.

“Estoy seguro de que hay un montón de Coreano-americanos con familiares que viven en Corea del Norte que tienen esperanza de ver a sus familias”, agregó.