Año difícil para fuerzas del orden

En 2011 sube un 19% cifra de agentes que han muerto en servicio

Año difícil para   fuerzas del orden
Funeral de exjefe de LAPD Daryl Gates el año pasado. El departamento no ha tenido bajas en 2011.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

Una voz distorsionada que habló por el radio de James Capoot, un policía de la ciudad de Vallejo, en el norte de California, lo puso de inmediato en alerta. En clave le pidió responder lo antes posible al asalto de una institución financiera, la que minutos después se convirtió en su última asignación.

Capoot llegó tan rápido a la sucursal bancaria que intentó capturar a uno de los sospechosos del atraco, pero en la persecución el asaltante le disparó en varias ocasiones y lo mató. Así, a finales de noviembre, el lamento de las gaitas, propio de los funerales policíacos, se escuchó por cuarta ocasión en Vallejo.

En lo que va de este año diez agentes del orden de California han perdido la vida en el cumplimiento del deber, el 6% de los 171 uniformados fallecidos en todo el país. Esta cifra lo ubicó entre los primeros cinco estados con más bajas en sus corporaciones, por debajo de Texas (con 13 muertes), Florida (12) y Nueva York (11), y a la par de Georgia (también con 10).

Después de un aumento alarmante en 2010, la cantidad de muertes de policías a nivel nacional subió aún más este año, con un incremento del 16% hasta el 19 de diciembre, según cifras oficiales.

“Las fatalidades relacionadas con armas de fuego aumentaron de forma pronunciada por segundo año consecutivo casi un 20%, mientras que las muertes relacionadas con accidentes de tráfico disminuyeron un 11% respecto al año anterior”, reporta el Fondo Nacional en Memoria de los Agentes del Orden (NLEOMF).

En tanto, los fallecimientos por causas distintas a las armas o incidentes en el camino subieron un “alarmante” 92%, resalta la organización, cuyo informe anual sobre muertes de agentes policíacos será dado a conocer el miércoles 28 de diciembre.

Si bien el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) no ha registrado ninguna baja este año, los ataques a sus elementos subieron un 26.7% comparado con 2010, al tiempo que los tiroteos donde éstos participaron incrementaron un 58.8%.

La semana pasada el jefe del LAPD, Charles Beck, indicó que los policías bajo su mando activaron sus armas en unos 60 incidentes en 2011, “casi siempre por sentirse amenazados”.

Uno de los últimos hechos violentos que puso en peligro la vida de tres agentes del LAPD ocurrió a principios de este mes, cuando un sujeto que había disparado a conductores y transeúntes en Hollywood, matando a una persona, les apuntó con su pistola luego que le ordenaron rendirse.

Ayer, el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, comentó que no solo con más equipo se brinda mayor seguridad a residentes y policías, sino con programas preventivos, creando empleos y atendiendo las necesidades de cada vecindario.

“No tenemos suficientes policías, por tanto tenemos que involucrarlos con la comunidad. Queremos sacar a los policías de sus patrullas y que se involucren y colaboren con la gente y eso significa que necesitamos más policías y he estado más que nadie impulsando este asunto”, dijo el alcalde.

Debido a los problemas de presupuesto, el LAPD no ha podido tener más de 10,000 elementos en sus filas; incluso se han recortado fondos de otros departamentos para no reducir el número de agentes patrullando las calles.

Villaraigosa, cuyo último período de gobierno concluye en 2013, recalcó que no quitará el dedo del renglón. “Vamos a extender este departamento de Policía. Cuando la gente ha dicho: ‘no tenemos dinero para hacerlo’. Yo he dicho: ‘no, debemos conseguir el dinero'”, expresó.

Las reducciones de entrenamiento, equipo de protección y personal en las agencias del orden del país, como resultado de la recesión, han puesto a los policías del país bajo un riesgo mayor, afirma el liderazgo del NLEOMF, el cual advierte que en los meses recientes las agencias se han enfrentado a “criminales más descarados y de sangre fría, y a la continua amenaza del terrorismo”.

En promedio, cada 53 horas un agente policíaco es asesinado en el cumplimiento del deber en alguna parte de Estados Unidos. Desde 1791 más de 19,000 uniformados han hecho “el máximo sacrificio”.