Hora de recapacitar

El estancamiento en Washington que puede llevar a un aumento de impuestos en la nómina salarial de 140 millones de estadounidenses es mayormente producto de las divisiones ideológicas internas dentro del Partido Republicano.

La mayoría demócrata del Senado negoció con la bancada republicana -bajo el visto bueno del presidente de la Cámara Baja, John Boehner- una extensión por dos meses del beneficio impositivo y acelerar la decisión sobre el futuro del controversial oleoducto de Keystone.

El acuerdo fue una solución práctica para lidiar con el proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes que contenía la extensión del impuesto, el oleducto, una reforma del desempleo y muchas medidas más que no tienen que ver con la deducción para el Seguro Social que se quita automáticamente del salario.

El Senado, lejos de dar una solución duradera, decidió simplificar el proceso temporalmente, esperando que la Cámara Baja ratifique el acuerdo y los estadounidenses sigan percibiendo el beneficio después de las fiestas. La discusión quedaba para más tarde.

Sin embargo, el sector más conservador de la Cámara Baja presionó a Boehner para cambiar la estrategia y aprovechar la coyuntura para sacar concesiones de la Casa Blanca e impulsar una negociación como si fuera una ley regular en contra de los deseos de los senadores demócratas y republicanos.

Es inevitable contrastar la actitud de la Cámara Baja de imponer objeciones y condiciones para extender una deducción impositiva para la gran mayoría de los estadounidenses con la actitud positiva y facilidad conque promovieron la extensión de los recortes de impuestos de Bush que benefició principalmente a los más adinerados.

Un sector republicano está en desacuerdo sobre el beneficio para la economía de extender el recorte de impuestos en la nómina salarial, sin embargo era de esperar que sea aprobado tan solo por ganarse la simpatía de los contribuyentes de cara al año electoral 2012.

Pero la intransigencia ideológica de la Cámara Baja reapareció en la forma más virulenta -al rechazar el acuerdo del Senado- y apuesta que puede sacar ventaja de esta situación ya sea obteniendo concesiones o culpando al presidente de la situación.

No obstante, las encuestas revelan que esta es una equivocación garrafal que perjudica políticamente a los republicanos y golpea el bolsillo del trabajador estadounidense.

Es hora de recapacitar en la Cámara Baja y aprobar la extensión impositiva aprobada por el Senado. Esto es lo mejor para todos, republicanos incluidos.