Romney busca el apoyo hispano con ayuda de líderes cubanos

Romney busca el apoyo hispano con ayuda de líderes cubanos
Mitt Romney
Foto: EFE

En busca del apoyo latino en 2012,el aspirante presidencial republicano Mitt Romney ha echado mano, curiosamente, de un trío de líderes políticos de Florida que han apoyado la legalización de estudiantes indocumentados, una idea que el exgobernador de Massachusetts ha rechazado.

Romney ha nombrado como asesores del Grupo de Trabajo para América Latina a los legisladores republicanos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz Balart, además del hermano de éste, el exlegislador Lincoln Díaz Balart.

La selección sorprende porque Romney ahora dice que se opone a todo aquello que huela a “amnistía” para los indocumentados.

Es de esperar que, ante una contienda tan reñida, Romney sea objeto de ataques de sus rivales republicanos y de los demócratas, que lo acusan de cambiar de opinión por conveniencia política.

Pero sorprende aún más que legisladores que incluso han recibido en sus oficinas a estudiantes indocumentados que se beneficiarían del Dream Act si el Congreso algún día lo aprueba, ahora apoyen a un candidato que claramente les está dando la espalda a estos jóvenes.

Ros-Lehtinen ha dicho a la prensa que no ha cambiado de posición y que apoya a Romney por su plan para crear empleos.

Sin duda, los tres líderes hispanos tienen amplia experiencia para asesorar a Romney en asuntos de América Latina, pero resulta difícil creer que, de ganar la presidencia, podrán convencerlo de que apoye algún tipo de legalización para los indocumentados.

Según analistas, el camino hacia la Casa Blanca implica el apoyo de al menos el 40 % del voto hispano en el país, y una encuesta reciente de Latino Decisions señaló que menos del 20% de los hispanos apoya a los republicanos.

La nueva postura de Romney en contra de la legalización no le ganará adeptos entre la mayoría de los hispanos que, junto a la creación de empleos, también quieren una reforma migratoria.

Pero en 2005 Romney calificó de “razonable” propuestas como el proyecto de ley de reforma migratoria que en aquella ocasión promovieron sin éxito el fallecido senador demócrata Ted Kennedy y el republicano John McCain.

En una entrevista con el diario The Boston Globe, Romney afirmó entonces que las propuestas promovidas por McCain y otros senadores eran “muy distintas” a una amnistía porque exigían que los indocumentados cumpliesen con una serie de requisitos, entre éstos registrarse con el Gobierno, y el pago de impuestos y una multa.

Ahora, en plena campaña para desbancar al presidente Barack Obama, Romney asegura que los indocumentados tienen que ponerse “al final de la cola”, o incluso salir del país para tramitar su visa.

El lunes, su campaña inundó los buzones de los votantes en Iowa con un segundo panfleto que ataca la política migratoria y de seguridad fronteriza de Obama, a pocas semanas de la “asamblea popular” en ese estado, que da el pistoletazo al proceso de primarias en E.U.

En el panfleto, Romney resume su plan para frenar la inmigración ilegal a través del reforzamiento de la seguridad fronteriza, la desactivación del “imán” que atrae a los indocumentados y la exigencia de que las empresas verifiquen el estatus migratorio de sus empleados.

Romney viajó hoy a Arizona, “epicentro” de la lucha contra los indocumentados y donde recibió el espaldarazo del exvicepresidente republicano Dan Quayle.

“Debido al fracasado liderazgo del presidente Obama, Washington se ha vuelto disfuncional… necesitamos a un presidente con un récord probado de pensamiento innovador y una probada capacidad para tomar decisiones difíciles y ponerlas en marcha”, dijo Quayle en una carta publicada en el diario The Arizona Republic.

Quizá los tres nuevos amigos de Romney lo ayuden a entender que el país necesita a un presidente y un Congreso que resuelvan pronto el problema de la inmigración ilegal, porque éste no va a desaparecer por solo desearlo.