Secretos de cocina

Inmigrantes hallan receta del éxito en incubadora de negocios

SAN FRANCISCO.- Algunas de las mejores historias suelen contarse en la cocina. Y es en La Cocina, la incubadora de negocios de comida del Área de la Bahía, donde suelen escucharse grandes historias por estos días.

La noche del 9 de diciembre, al celebrarse el último evento de La Cocina en 2011, Dilsa Lugo, la dulce propietaria de Los Cilantros, reveló el secreto de las “Mexican wedding cookies”, por ejemplo.

Mientras que Constanza Ortiz, de Maite Catering, ayudó a entender el mapa de los tamales de América Latina, que puede imaginarse dibujado sobre hojas de plátano y maíz. Ella es de Colombia y por su seriedad contrasta con sus frenéticos coterráneos, hasta que se prueban sus bocadillos.

María del Carmen Flores tiene todo un menú de anécdotas. La propietaria de Estrellita’s Snacks ofrece de entrada un dato conmovedor: Empezó con 20 dólares y cinco libras de plátano su negocio callejero, y hoy, ocho años después, tras un desfalco financiero que la empujó a educarse en negocios -primero en ALAS, luego en La Cocina-, procesa en promedio 2,000 bolsas de frituras por semana con una marca propia que ya despierta el apetito de los inversionistas.

Tampoco es deshabrida la historia de Adriana Lahl, quien vende sal, solo eso. Siete diferentes sales saborizadas -lavanda, naranja, vinagre balsámico, vino tinto…- hasta el momento, son los productos de Sal de Vida, su compañía. Mexicana, Lahl es una alumna reciente de La Cocina.

Lahl, quien dijo se integró en febrero a La Cocina, está en la etapa de incubación de su negocio. Tiene ya un espacio en renta dentro de las instalaciones de la organización, donde recibe asesoría permanente en negocios, mercadeo, finanzas y acabado del producto. En un futuro, se graduará y cuando eso suceda podría acceder a capital externo que le ayude a establecerse.

Verónica Salazar, propietaria de El Huarache Loco, alcanzó ya ese punto. Próxima a graduarse de La Cocina, está por inaugurar su restaurante, dentro del Marin Country Mart, tras seis años de haber formalizado un plan de negocios y casi 10 de vender comida mexicana en mercados ambulantes de la Bahía y servir banquetes a domicilio.

Respaldada por La Cocina, Salazar tiene ya un socio quien invirtió una cantidad ingente -tanto dinero que hasta el hambre espanta-; ahora navegan por el común mar de trámites para un día próximo abrir las puertas del restaurante.

El evento del 9 de diciembre, en el Centro Cultural de la Misión, fue denominado Bazar de regalos. Participaron 39 negocios, no solo de comida, también hubo ofertas de tratamientos faciales, artesanías, impresos y hasta un curso básico de carnicería.

Asistió una multitud. Nada extraño, pues La Cocina ha probado tener un sazón exquisito para los negocios. Su Festival de la Comida Callejera, que inició hace tres años, convocó a 70,000 personas el pasado 20 de agosto.

Más: ElMensajero.com

Durante las ocho horas del festival, Dilsa Lugo asegura que vendió un elote asado cada 20 segundos. Además, acabó con sus inmensas cacerolas de cebiche.

Al Bazar de regalos, Lugo trajo unas coquetas canastas de “Mexican wedding cookies”. Ningún mexicano recuerda que las galletas sean parte del menú clásico de las bodas en su país; lo común es un pastel. La dueña de Los Cilantros ayudó a resolver el misterio.

Las galletas denominadas por los norteamericanos como de “boda”, son conocidas en México como Besos de novia. Se infiere que al traducir el nombre, alguien imaginó a esa novia vestida de blanco.