Crítica cine ‘Extremely Loud and Incredibly Close’: Esperanza en la tragedia

Conmovedor 'Extremely Loud AND incredibly closE
Crítica cine ‘Extremely Loud and Incredibly Close’: Esperanza en la tragedia
Thomas Horn es un niño en busca de respuestas en 'Extremely Loud and Incredibly Close'.
Foto: Warner Bros.

Las consecuencias de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2011 siguen estando al día en la mente de todos los ciudadanos.

Y no hay razón para que así no sea.

El novelista Jonathan Safran Foer empleó tan dramático acontecimiento para crear Extremely Loud and Incredibly Close, la historia de Oskar Schell, un niño neoyorquino cuyo padre murió en los atentados y que se embarca en la búsqueda de un objeto que pueda abrirse con una misteriosa llave que este dejó escondida entre sus posesiones.

El director Stephen Daldry, firmante de maravillas como Billy Elliot o The Reader, y el guionista Eric Roth, ganador del Oscar por Forrest Gump y también firmante de los magistrales libretos de The Insider, Munich y The Curious Case of Benjamin Button, han adaptado el libro de Safran Foer con resultados más que dignos. Y lacrimógenos.

Un impresionante Thomas Horn (actor descubierto tras su participación en el programa concurso Jeopardy) es Oskar, cuyo padre, Thomas (excelente Tom Hanks), le enseña a no tener miedo al mundo exterior -el niño parece sufrir del síndrome de Asperger, un trastorno autístico-. La relación con su madre (impecable Sandra Bullock) es algo más distante, e incluso tras la muerte de aquel, que les dejó seis mensajes telefónicos durante sus últimos minutos de vida, su relación no mejora.

Oskar encuentra la citada llave, con el nombre ‘Black’ escrito en el sobre que la resguarda. A partir de ese momento, inicia la búsqueda de cualquier señor o señora Black en Nueva York que tenga idea de qué abre. Es en este proceso que entabla relación con todo tipo de personajes y, a partir de cierto momento, se deja ayudar por un misterioso personaje, mudo (arrebatador Max von Sydow), que vive con su abuela (Zoe Caldwell).

Extremely Loud and Incredibly Close -que se estrena el domingo en cines selectos del país y ha sido clasificada PG-13- es un filme de detalles, miradas, paisajes, momentos, frases breves pero impactantes.

Cuando Oskar le dice ‘te quiero’ a su madre tras una pelea, con una puerta cerrada entre los dos; la escena en la que el niño resume le historia al personaje sin nombre al que da vida von Sydow; el instante en el metro cuando los dos por fin conectan a pesar de las diferencias entre ambos; el plano en el que Oskar le da de beber a aquel en el autobús; el sobrecogedor momento en el que los dos escuchan los seis mensajes dejados por Thomas el 9/11; y, especialmente, todas las ocasiones en las que Horn comparte momentos con Viola Davis y Jeffrey Wright, en los papeles de dos de los Black con los que contacta Oskar, suman un conjunto admirable y conmovedor que confirman nuevamente que Stephen Daldry es un cineasta de considerable y notable sabiduría cinematográfica.