Zapatero remendón

Al leer la nueva directriz de la administración de Obama en migración, me puse a pensar que el Presidente se quiere convertir en zapatero remendón.

Incapaz de impulsar una reforma migratoria comprehensiva como lo prometiera en su campaña presidencial, ahora, ante la premura de una nueva elección le está echando mano a todo tipo de parches, suelas y entresuelas, puntadas y vueltas a coser, que en el papel parecerían encaminados a hacerle algo de justicia a los indocumentados pero que en realidad no son otra cosa sino una medida desesperada por recuperar su credibilidad ante los votantes hispanos.

Hace poco fue la medida aquella que coloca en compás de espera los casos de los indocumentados sin pasado criminal que se encuentran en proceso de deportación y que son aprehendidos por las autoridades de inmigración. Ahora la norma que pretende establecer administrativamente, le permitiría a los indocumentados que tienen un caso aprobado, y que son cónyuges e hijos de ciudadanos estadounidenses, recibir dentro de Estados Unidos un perdón por haber acumulado presencia ilegal, y así poder salir sin ninguna preocupación a recibir sus documentos a su país de origen.

Y es que como está escrita la ley actualmente, una persona que ha resultado elegible para emigrar legalmente, pero que ha estado seis meses o más de seis meses en calidad de indocumentado en el país, al salir a recibir su visa, está inhabilitado para volver en 3 y 10 años respectivamente. El indocumentado tiene sin embargo la opción de salir a su país de origen, y estando fuera pedir un perdón, el problema es que un gran número de estas peticiones de perdón son negadas. Es decir, que en la realidad, viven en un limbo migratorio en el que resultan elegibles para emigrar, pero no pueden recibir sus papeles de residencia sin separarse por un extenso período de sus familiares. Con la nueva medida, los indocumentados dejarían el país con su perdón aprobado, y sólo tendrían que estar fuera el tiempo que dure el trámite de la visa, y que se supone se reduciría a unas pocas semanas.

Que no se me malentienda, no digo que estas medidas parches sean del todo malas, muy por el contrario, esta particularmente me parece absolutamente lógica y necesaria, y le haría justicia a cientos de miles de indocumentados castigados por esta regla absurda. Lo que cuestiono es que esto no resuelve el problema de la inmigración indocumentada en general, ni repara las falencias del sistema migratorio que impera actualmente. Por otro lado, en la práctica, quien se arriesgaría a salir del país, con todos los errores que vemos a diario como la deportación de ciudadanos estadounidenses, y además con la dificultad de volver y encontrarse con que se perdió el empleo.

El señor presidente debería entender que este zapato ya no aguanta mas parches ni remiendos, y que los votantes hispanos se van acordar en las urnas de sus promesas incumplidas en materia migratoria y el record de deportaciones que ha alcanzado su administración.