Bajo fuego Beyoncé y Jay-Z

Padres, madres y familiares alegan que por culpa de esta pareja no pudieron ver ni visitar a sus recién nacidos

Amenaza de demanda colectiva, pedidos de investigación y, sobre todo, tristeza. Mientras Beyoncé y Jay-Z están en las nubes, celebrando desde el sábado el nacimiento de su hija Blue Ivy Carter, otras personas que estuvieron durante el fin de semana en el mismo hospital que ellos, el Lenox Hill de Manhattan, están molestos y deprimidos.

Alegadamente, desde el viernes en la noche se le restringió el acceso a varias personas al área de cuidado neonatal. Rozz Nash-Coulon y su esposo Neill contaron a varios medios que tras visitar a sus gemelas prematuras -nacidas el 28 de diciembre- fueron a salir del lugar y unos supuestos guardaespaldas de la pareja de artistas les prohibieron el paso.

La razón que les dieron era que en el lugar se estaban manejando materiales peligrosos. Y mientras a ellos se les impedía moverse, veían cómo se realizaban cambios en la sala; taparon las ventanas a través de las cuales se observa a los bebés y hasta las cámaras de seguridad del área fueron cubiertas con papel. Según estos padres, agentes como si fueran del “Servicio Secreto” vigilaban el área.

El testimonio de ellos se suma al que ofreció a The New York Times el hispano Edgar Ramírez, de 25 años, quien alegó que el sábado, los guardias de seguridad lo mantuvieron afuera del área neonatal por tres horas, mientras su esposa y su recién nacido lo esperaban.

Ese mismo día, los Nash-Coulon añadieron que un guardia les dijo que “el piso estaba cerrado” y que si salían del lugar no iban a poder entrar de nuevo para ver a sus hijas.

Anne Silverman, portavoz del hospital, dijo que no habían recibido ninguna queja, aunque no habló directamente del parto de Beyoncé. Pero ante las denuncias que pacientes y familiares divulgaron el periódicos como The Daily News y The New York Post, el Departamento de Salud estatal informó que se comunicarían con el centro hospitalario para verificar que no se hubiese incurrido en alguna violación.

Y hoy la saga continua, porque el departamento de Relaciones Públicas del Lenox Hill envió un comunicado de prensa en el que niega rotundamente que Beyoncé y Jay-Z pagaran $1.3 millones por tener control sobre la sala de maternidad. Hasta el momento no se ha radicado ninguna demanda en contra de la pareja de artistas.