Elecciones: Catch 22 para VP

Los republicanos ya tienen un virtual ganador. Si no sucede algo fuera de lo común, como un escándalo sexual o una tragedia personal, Mitt Romney va a ser ganador de las primarias republicanas.

Si todo ya está dicho, si potencialmente sabemos el nombre del gallo conservador, de qué sirve continuar con las elecciones primarias.

¿No deberían los demás candidatos convocar una rueda de prensa para reconocer su derrota?

Por supuesto que un reconocimiento personal de derrota no va a ocurrir. Tanto Ron Paul, como Rick Santorum o Jon Huntsman van a mantenerse en la contienda política hasta que sientan que no existe una pizca de dinero en sus arcas electorales.

Lo primordial ahora ya no es salir primero, sino tener la capacidad de sobrevivir para ser nombrado compañero de Romney.

Todos tienen posibilidades, pero solo uno será el elegido. Empecemos con el gobernador Rick Perry. De no haberse presentado como candidato a la presidencia y haber participado en las primarias con un resultado desastroso, el gobernador texano hubiese sido el acompañante idóneo de Romney.

Texas es uno de los estados más poblados de la nación y es uno de los más influyentes en la política. Asimismo, Perry se ha distinguido por ser un político moderado y pragmatista. Ha congeniado muy bien con la población latina debido a su apoyo abierto al DREAM Act.

Lamentablemente Perry cavó su misma fosa durante los debates republicanos. Demostró que no es un político inteligente e hizo relucir sus asperezas al frente de los medios de comunicación. Perry está descartado.

Por otra parte, el exsenador Rick Santorum también se presenta como un buen aspirante. Salió victorioso en el caucus de Iowa, pero inmediatamente sucumbió en New Hampshire.

Su base política -religiosos cristianos-, está caracterizada por tener una ideología política inmutable. Son conservadores a pura cepa y raras veces votan por un demócrata. En el momento de las elecciones estarán apoyando a Romney con o sin la ayuda de Santorum.

La situación de Ron Paul es diferente. El éxito en el caucus de Iowa y en las elecciones de New Hampshire le ha dado un aura de credibilidad con su partido. Empero, no creo que Romney se decida por Paul. Como indicamos en otras oportunidades no es un político convencional. No tiene carisma, ni tampoco se caracteriza por ser un individuo flexible.

Por el contrario, durante años en el Cámara Baja hizo relucir su inflexibilidad, su aislacionismo en la política internacional, su radicalismo en la cuestión migratoria y un idealismo libertario que no sólo es imposible sino también irracional.

Sin embargo, Paul tiene las mejores cartas sobre la mesa. De no ser escogido como vicepresidente, puede optar con participar en las elecciones de noviembre levantando el estandarte independiente. El más beneficiado sería Barack Obama.

Romney tiene una prueba de fuego en el momento de elegir a su compañero. Como dicen en la jerga norteamericana, tiene en frente un “catch 22”, o una decisión entre dos opciones que ninguna de las dos son viables.