Ellos seguirán marchando por su sueño

Jóvenes indocumentados planean una marcha de San Francisco a Washington
Ellos seguirán marchando por su sueño
Lucas Da Silva es uno de cinco estudiantes que marcharán 3,000 millas a la capital estadounidense.
Foto: Iza Montalvo / La Prensa

WINTER PARK, Florida.— El estudiante Juan Rodríguez viajó en automóvil más de 200 millas para llegar hasta el Rollins College, en Winter Park, y contar su historia junto a otros indocumentados que están vigorizando el movimiento por una reforma migratoria a menos de un año de las elecciones presidenciales.

Pero en el 2010, el joven colombiano, fue uno de cuatro estudiantes que caminó 1,500 millas desde Miami hasta Washington, D.C., para pedirle al presidente Barack Obama que asumiera una posición de liderazgo en relación al Dream Act -una pieza legislativa que abriría el camino hacia la legalización de millones de estudiantes sin documentos, los cuales en su mayoría arribaron al país cuando eran pequeños-.

“Yo sé que en este año se han inspirado muchos jóvenes a tomar acción a través del país”, dijo Rodríguez, de 23 años y estudiante universitario en el sur de Florida. “La caminata fue algo bien difícil. Nos salían ampollas y había mucho dolor en el esfuerzo físico, caminar seis días a la semana, 15 a 20 millas al día, pero lo más difícil era escuchar las injusticias que estaban viviendo esas familias en las comunidades que estábamos visitando”.

Obama, en su discurso del estado de la unión el martes se pronunció nuevamente a favor de una reforma migratoria y de la aprobación del Dream Act, aunque sus contrincantes republicanos, que buscan ganar la candidatura de su partido para enfrentarse al presidente en noviembre, no coinciden exactamente con la postura del mandatario. En un debate ocurrido en Tampa, el precandidato Newt Gingrich indicó que apoyaría una versión modificada de la legislación federal si los estudiantes se enlistan en el ejército. Por otro lado, Mitt Romney, aunque pareció estar de acuerdo con su rival, ha mantenido una línea rígida en cuanto al tema durante su campaña.

Desde California hacia la Casa Blanca saldrá Lucas Da Silva, junto a otros estudiantes inspirados por el primer esfuerzo que hizo Rodríguez en marzo.

“La Campaña por un Sueño Americano” partirá desde el Puente Golden Gate de San Francisco y culminará en la capital del país cuando los ciudadanos estén preparándose para votar por su próximo presidente. Esta caminata será de 3,000 millas, el doble de la primera.

“La idea es crear consciencia, motivar el diálogo entre las distintas comunidades que vamos a estar visitando para que apoyen el Dream Act”, dijo Lucas Da Silva, de 23 años, a La Prensa.

Los otros cuatro estudiantes que caminarán junto a Silva en este recorrido son: Jonatan Martínez, Nico González, Tony Choi y Raymi Gutiérrez. “Queremos educar a la gente para que entiendan el impacto que tienen en los jóvenes de este país sus políticas rigurosas y racistas”, agregó el joven.

Da Silva dijo que han formado distintos comités entre ellos de logística, finanzas, medios de comunicación y cada grupo de estudiantes tiene una función por lo que además hacen una llamado a que los apoyen en lograr el sueño americano.

Víctor Sánchez, presidente del Consejo Sindical para el Avance del Trabajador Latinoamericano (LCLAA) en el centro de la Florida, advirtió que el movimiento social por una reforma migratoria se va a dejar sentir este año con mucha fuerza.

“Vamos a respaldar a todos los estudiantes y a los que luchan por el Dream Act en la Florida”, dijo Sánchez. “Cada día tenemos más apoyo de la comunidad y organizaciones, sindicatos y el movimiento laboral con los inmigrantes”.

Evelyn Rivera, estudiante indocumentada de Orlando, forma parte de esa generación de soñadores del Estado del Sol, clave en las elecciones próximas de noviembre.

“Va a ser un trabajo duro, pero en la Florida tenemos muchos estudiantes que llevan años preparándose y tienen una gran pasión por este sueño”, dijo Rivera.

Lariza Garzón, del Ministerio Nacional de Trabajadores Agrícolas, dijo que es importante hacer despertar un espíritu de activismo en los ciudadanos de Orlando con el fin de trabajar en un frente común.

“Orlando es una ciudad difícil de organizar porque no tiene transporte público, los latinos no están concentrados en un sólo lugar como en otras ciudades, donde hay un barrio colombiano, ecuatoriano, en un área. Aquí estamos en todos lados”, dijo Garzón. “Pero poquito a poquito esperamos lograr una diferencia y que la gente se vaya involucrando”.