El desempleo centra discurso en Nevada

En la víspera del caucus de Nevada precandidatos afilan los dardos
El desempleo centra  discurso en Nevada
Romney se centró ayer en tratar de evitar las ganancias políticas que la cifra de desempleo pueda tener para el presidente Barack Obama.
Foto: AP

LAS VEGAS, Nevada.— Tres precandidatos republicanos hicieron sus últimas paradas de campaña ayer en este pequeño estado que parece vivir a la sombra de los despampanantes hoteles-casino de Las Vegas y Reno, pero también de su altísima tasa de desempleo, embargos de vivienda y bancarrotas.

La primera de las internas en el oeste del país, en un estado que en 2008 votó por el demócrata Barack Obama, donde hay una incipiente población latina votante y una gran cantidad de inmigrantes latinos que esencialmente son el motor de esta economía, Nevada se presenta como una prueba, a muchos niveles.

Mitt Romney hizo campaña ayer aquí con confianza: con la confianza que tiene quien está organizado desde hace años, que ganó las primarias en el 2008 aún cuando competía con John McCain, quien después sería el nominado. Romney es mormón, y Nevada es hogar de una gran comunidad mormona: el 7% de la población total del estado, la cuarta concentración más grande del país.

Romney tuvo tres eventos ayer en Reno, Elko y Las Vegas, donde se concentró en el mensaje económico y en atacar al Presidente Obama, ignorando a sus contrincantes partidarios. “El gobierno de Barack Obama ha desalentado la recuperación económica, la han hecho más dificil”, dijo Romney hablando con empresarios locales.

Es un mensaje que repite constantemente y que se es propio de un candidato que se siente favorito para la nominación.

En Las Vegas, o al menos en una parte de Las Vegas, no es dificil sentir que la situación realmente no ha mejorado desde hace cuatro años. LAs cifras hablan por sí solas: Nevada tiene la tasa de desempleo más alta del país, 12.6%. Le sigue California, con 11.1% (cifras de Diciembre).

Por lo menos esto queda claro desde el punto de vista de Ann Marie Johnson, directora ejecutiva de Nevada Legal Services, una organización que asiste a individuos y familias con servicios sociales, modificación de hipotecas y bancarrotas. “Tengo 27 años en este trabajo de asistencia legal y esta es la peor situación que he visto nunca”, dijo Johnson, entrevistada en su oficina del Norte de Las Vegas. Durante el último año, su organización ha asistido a unas 3000 personas con el embargo de su vivienda, buscando modificaciones, aconsejando los pasos a seguir.

No ha sido fácil. La bajada en ingresos por impuestos del juego y de la industria turística afectó severamente a Nevada, y se dieron recortes en servicios sociales al mismo tiempo que eran más necesarios.

“Hemos visto a gente perder su trabajo y así su nivel de clase media. Hemos visto a gente vivir por primera vez en la calle”, dijo Johnson.

La otra Las Vegas se ve en los márgenes. En la calle Owens, donde ya no hay casinos sino oficinas del Salvation Army y otros grupos de ayuda, se asientan campamentos de indigentes. Aquí no llega el brillo del “Strip” con sus grandes hoteles.

Entre la clase trabajadora, el precandidato Ron Paul ha buscado movilizar a una red de voluntarios que llevan semanas trabajando en organizarse para las asambleas de este sábado.

Paul se movió ayer entre el pueblecito de Pahrump –donde hace unos años la presencia latina generó leyes locales para prohibir que se ondeara una bandera que no fuera la estadounidense- y Las Vegas. Su organización ha buscado promoverse a partir de grupos comunitarios: “mormones por Paul”; “empresarios por Paul”; “empleados de casinos por Paul” y “Latinos por Paul”.

Su mensaje anti impuestos y libertario ha generado cierto apoyo en estos pueblos del desierto y en los pasillos de los casinos, donde promueve una medida para que no se impongan impuestos a las propinas que reciben los trabajadores.

Esta semana, en varios eventos latinos, Paul habló del tema de inmigración y aunque dijo que no apoyaba la “amnistía” añadió que los latinos “han sido chivos expiatorios”.

Señaló que estaba en contra de políticas migratorias que involucrara el uso de muros con alambres de púas.

Los otros dos pre candidatos han brillado por su ausencia, o por su poco brillante presencia.

Mucho se habla de la poca y mala organización que tiene Newt Gingrich en Nevada. Que tiene una sola oficina y mal montada en Las Vegas y que apenas ha realizado eventos aquí. Ayer por la mañana fue la excepción, cuando apareció ante unas doscientas personas en Las Vegas. La noche anterior tuvo un evento de recaudación de fondos en una iglesia mexicana.

Rick Santorum estuvo aquí en días pasados pero hoy andaba por Missouri.

Y aunque la presencia latina está por todas partes en Nevada y sobretodo en los trabajos de servicio que mueven a esta ciudad, la influencia del voto latino es relativo: por cada votante latino, hay cinco anglos blancos. Según Pew Hispanic Center, en Nevada hay 224,000 votantes latinos elegibles y son el 14% de los votantes del estado. Pero no hay cifras claras de cuantos sean republicanos y se presume que la mayoría no lo son.

Alejandro Garza es vicepresidente de la organización “Hispanos en Política” (Hispanics in politics), el grupo latino más antiguo de Nevada. Es republicano y apoya a Mitt Romney, dice, “pero no a su política migratoria ni a la retórica que se está dando”.

“Apoyo el Dream Act y la reforma migratoria, pero el Presidente Obama tuvo su oportunidad de hacerlo con Congreso demócrata y no lo hizo”, dijo Garza en entrevista. “Yo creo que ninguno de los dos partidos lo ha querido hacer y mi mensaje es que yo creo en mi comunidad y que tenemos que llevar un mensaje de que no somos el problema, sino la solución al problema económico”.

Sin embargo, Romney le parece la mejor elección por “su experiencia en negocios” y sus planes para reactivar la economía.

“Ha habido leyes que han beneficiado más a los inmigrantes bajo presidentes republicanos”, dijo Garza, quien se declara un “anchor baby y muy orgulloso de serlo”.