Entierran primeros muertos de tragedia carcelaria

Entre lágrimas de tristeza y de ira, familiares y amigos enterraron ayer a Ivis Javier Avila Raudales, una de las primeras víctimas del incendio en la Granja Penal de Comayagua que dejó al menos 358 muertos, en ser inhumada.
Entierran primeros muertos de tragedia carcelaria
Familiares y amigos de Ricardo Gómez trasladan el féretro al cementerio en Comayagua para darle cristiana sepultura.
Foto: AP

COMAYAGUA – Entre lágrimas de tristeza y de ira, familiares y amigos enterraron ayer a Ivis Javier Avila Raudales, una de las primeras víctimas del incendio en la Granja Penal de Comayagua que dejó al menos 358 muertos, en ser inhumada.

Mientras, decenas de familiares hacían cola para ingresar al penal para visitar a sus parientes presos por primera vez desde el trágico episodio del martes en la noche. Las autoridades no permitieron el acceso de la prensa.

Otro recluso,. Ricardo Gómez, fue enterrado ayer.

Avila Raudales, tenía 19 años y cayó preso a los 17, cuando después de un partido de su equipo de fútbol favorito, el Olimpia, lo detuvieron por romper el cristal de la ventanilla de un vehículo. “No era nada grave (pero) cuando ya iba a salir se escapó, esa fue su mala pensada”, dijo a la The Associated Press, Adán Avila, padre de la víctima.

Después de la fuga lo agarraron y le dieron dos años de cárcel, “pero como ya era mayor de edad lo llevaron a la Granja y allí murió mi niño, porque era un niño de edad y de la cabeza”, agregó el doliente, mientras en medio de llanto culpaba a las autoridades penitenciarias de la muerte de su hijo.

Las autoridades dijeron inicialmente que el incendio había sido causado por un reo que quemó su colchón, sin embargo, el vocero de la fiscalía Melvin Duarte ha dicho que no descartarán ninguna hipótesis en la investigación.

Para ayudar en las pesquisas, el viernes se instaló en la prisión un equipo de expertos estadounidenses en incendios y explosivos del Buró de Armas de Fuego, Tabaco y Alcohol, que buscarán encontrar una respuesta a la incógnita de qué propició las llamas que se expandieron rápidamente por seis de los 12 cobertizos que eran utilizados como celdas colectivas en la penitencieria.

El número de muertos por la conflagración llegó a 358 después de que reportaran el deceso de otro de los 10 pacientes provenientes del reclusorio en un hospital de Tegucigalpa. El director del departamento de cirugía plástica del Hospital Escuela, Juan Carlos Fúnez, identificó al fallecido como Jesús Bonilla, de 24 años y sordomudo.

Fue el tercer reo que falleció en ese centro hospitalario y otros dos siguen graves en la unidad de cuidados intensivos, los cinco restantes se encuentran estables, indicó el médico. Bonilla sufrió quemaduras en el 70% de su cuerpo.

Pero en la puerta de la prisión reinaba una atmósfera distinta, alegría y tranquilidad se percibía en las personas que habían podido abrazar y ver por primera vez desde la letal conflagración a algún familiar encarcelado.

“Yo ya había hablado por celular con mi hijo pero quería verlo, tocarlo y me voy tranquilo”, expresó Luis Valladares, de 65 años, quien entró a visitar a su hijo Marcos Antonio Valladares, de 32.

Mientras decenas de personas más hacían fila esperando su turno para entrar a visitar a algún pariente en la cárcel.

En Tegucigalpa, decenas de expertos forenses continúan la identificación de las víctimas, algo que se ha tornado complicado por el estado de los cuerpos, por lo que en muchos casos ha sido necesario realizar confrontación de placas dentales y ADN para corroborar la identidad de las personas.

Para agilizar la labor han llegado al país peritos de México, El Salvador y Chile, quienes se han incorporado a los trabajos de identificación de los reos para su posterior entrega a los familiares.

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