Protestan contra las redadas silenciosas

Unas 500 personas caminaron sin sentir el cansancio, cerca de cuatro millas desde el centro de esta ciudad hasta la fábrica Pacific Steel Casting para protestar por el despido de 200 trabajadores inmigrantes que tienen entre 6 a 20 años de antigüedad, como consecuencia de una auditoría del Servicio de Migración y Aduanas (ICE).
Protestan contra las redadas silenciosas
Marchan cientos contra los despidos de trabajadores inmigrantes a causa de las auditorías del Servicio de Migración y Aduanas.
Foto: Araceli Martinez.

BERKELEY.- Unas 500 personas caminaron sin sentir el cansancio, cerca de cuatro millas desde el centro de esta ciudad hasta la fábrica Pacific Steel Casting para protestar por el despido de 200 trabajadores inmigrantes que tienen entre 6 a 20 años de antigüedad, como consecuencia de una auditoría del Servicio de Migración y Aduanas (ICE).

La fábrica Pacific Steel Casting perdió la tercera parte de su fuerza laboral en una redada silenciosa como le llaman los defensores de los inmigrantes a las auditorías que hace el ICE a las empresas para verificar si sus empleados tiene autorización para trabajar en el país.

“Les llamamos redadas silenciosas porque aunque no son las típicas redadas en las que el Servicio de Inmigración llega y se lleva detenidos a un montón de trabajadores en un negocio, el impacto es el mismo, obligar a los inmigrantes a que se vayan del país al quitarles el trabajo”, explicó Laura Rivas de la Red Nacional por los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados quien asistió a la marcha.

“Estas redadas en los sectores donde saben que están los inmigrantes como la manufactura, los restaurantes y hoteles siguen siendo igual de agresivas y destruyen a las familias”, señaló.

Ana Castaño dijo que al despedirla después de seis años le quitaron las expectativas de educación para sus hijos. “Somos seres humanos, somos trabajadores. Deben parar estas redadas silenciosas, necesitamos una reforma migratoria”, clamó.

Felipe Barajas tenía 14 años trabajando en Pacific Steel hasta enero cuando salió del trabajo tras comprobarse que no tenía permiso para trabajar. “Esto es pura discriminación, venimos aquí a trabajar, a levantar esta economía”, dice Felipe Barajas, padre de tres hijos.

Norma García vino a la marcha con su bebé de siete meses. “No es justo lo que nos han hecho, es muy traumatizante en lo económico. Hasta ahora he pagado la hipoteca de mi casa puntual pero no sé que va a pasar”, comentó desesperada. Norma García tenía seis años como inspectora de calidad en la fábrica Pacific Steel.

A lo largo de la caminata, familias enteras de inmigrantes que participaron en lo que llamaron Marcha por la Dignidad clamaban consignas pidiendo al presidente Obama que los escuchara y parara las redadas. “!Saltar, saltar que Obama nos va a escuchar!”; “!Obama escucha estamos en la lucha!” gritaban.

Luis Magaña, líder de la Coalición Primero de Mayo vino desde Stockton a apoyar a los inmigrantes. “Es una gran hipocresía la del gobierno. Esperábamos una reforma migratoria con Obama y nos dieron más redadas. Estas leyes que dejan sin trabajo a miles de inmigrantes son anti-humanas, anti-económicas”, criticó.

Virgina Kice, portavoz del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) reveló que en el año fiscal 2011 se llevaron a cabo 2,496 auditorías para verificar la forma I-9 que permite determinar si una persona es elegible para trabajar en el país. En 2010 se realizaron 2,196 auditorías; en 2009, 1,444; en 2008, 503 y 2007, 254.

En una conferencia de prensa en 2009, cuando ICE dio a conocer que se harían 1,000 auditorías en todo el país en ese año, 100 de ellas en California, John Morton, subsecretario del ICE dijo que con éstas estaban cambiando la estrategia contra la inmigración ilegal, “atacando el imán que los atrae”, es decir a las empresas que los contratan.

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