Camino a la irrelevancia

Los republicanos de California realizan este fin de semana su reunión partidaria en un momento en que el desafío central es no quedar como irrelevantes en el futuro del estado.

El año pasado los votantes de California no eligieron a un solo republicano para algún cargo público a nivel estatal, también votaron en favor de una iniciativa que eliminó el requerimiento de una supermayoría legislativa para aprobar presupuestos descartando así uno de los recursos más utilizados por la minoría en Sacramento. Esto se puede resumir en la pérdida de popularidad de los republicanos entre los californianos.

La brecha en el registro de votantes favorece a los demócratas por 13%. En las elecciones entre los independientes, los demócratas siguen ganando espacio, mientras que los republicanos nominan moderados como Arnold Schwarzenegger o Meg– Whitman que luego son despreciados por la base partidaria por no ser suficientemente conservadores.

La obsesión de los republicanos de California con los temas sociales como el aborto y el matrimonio gay, los distancia de las principales preocupaciones de los votantes. La intransigencia demostrada en su negativa a aumentar impuestos en medio de los recortes presupuestales no les otorga simpatía. Y las posiciones recaciltrantes ante la inmigración indocumentada le ha ganado la antipatía de los latinos.

Es lamentable que los republicanos se estén excluyendo de hecho del debate político. Creemos que es sana la competencia de los partidos por ganarse a los votantes, pero sus posiciones los han aislado, tal como muestran los resultados electorales.

La reunión partidaria en Burlingame es una oportunidad para la autocrítica, para replantear estrategias y mensajes. Aunque seguramente el motivo de la reunión servirá para reafirmar el rumbo actual y defender el extremismo que no conduce a ningún lugar.

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