Procede caso contra 2 de ‘Los Palillos’

SAN DIEGO.- El caso del gobierno contra dos hombres acusados de disolver cadáveres en tinas de ácido para una pandilla mexicana relacionada con drogas depende de relatos de testigos que muestran fallas, dijeron ayere abogados de la defensa.

José Olivera Beritan, de 38 años, y David Valencia, de 41 años, son acusados de quemar dos cadáveres estrangulados en barriles de 55 galones de ácido calentados con tanques de propano con fuego lento. Los asesinatos ocurrieron en una casa de San Diego en junio de 2007, en lo que las autoridades aseguran que fue un muestra inusualmente cruel de la violencia del narcotráfico que cruzó la frontera desde México a EEUU.

Más de dos años después de las muertes, un testigo dirigió a los investigadores al rancho de Valencia en San Diego, donde se recuperaron restos humanos. Otro testigo que coopera en el caso y que probablemente se enfrente a duras preguntas de los abogados de la defensa ofrecerá su testimonio para apoyar muchas alegaciones claves.

Un fiscal reconoció el miércoles que a los dos testigos se les prometió un trato más indulgente a cambio de su cooperación. Los abogados de la defensa dijeron a miembros del jurado en las declaraciones de apertura que esos acuerdos debilitan el caso.

“No pueden darles otra cosa que no sea la palabra de esas dos personas, que tienen mucho que perder”, dijo William Wolfe, abogado de Valencia.

Disolver cuerpos en sustancias líquidas es común en los enfrentamientos entre carteles mexicanos, pero es muy raro en suelo estadounidense. La técnica permite que las pruebas sean destruidas.

Los fiscales dicen que los acusados pertenecen a “Los Palillos”, una célula del cartel narcotraficante mexicano de los Arellano Félix, en Tijuana, que comenzó a actuar por su cuenta aproximadamente en 2002, cuando su líder fue asesinado en una lucha interna. El hermano más joven del líder, Jorge Rojas, se mudó al área de San Diego y presuntamente dirigió la célula para traficar drogas y secuestrar y matar a quienes percibía como rivales hasta su arresto en 2007.

Rojas, de 32 años, fue procesado por secuestro en 2008 y condenado a prisión perpetua. Será juzgado más adelante este año por cargos adicionales que pueden hacerlo elegible para la pena de muerte, si es condenado.

Olivera y Valencia están acusados de asesinar y secuestrar a dos personas en San Diego, mientras que se acusa a Olivera de un tercer asesinato. Son los primeros a ir a juicio entre 17 personas que fueron procesadas en el tribunal estatal en 2009.

Olivera también está acusado de un intento de secuestro en enero de 2007. La víctima presuntamente fue secuestrada en un suburbio de San Diego por asaltantes que usaban uniformes de policía y que lograron escapar. Se espera que la víctima testifique.

Durante su declaración de apertura el miércoles, Mark Amador, fiscal adjunto del distrito del Condado San Diego dijo que presentaría pruebas físicas, pero que el testimonio del testigo sería crucial.

Un testigo es Guillermo Moreno, que acordó declararse culpable de secuestro y otros cargos en un acuerdo en el que se establece una condena de 25 años en prisión.

“Ese es su trato”, dijo Amador a los miembros del jurado. “Él les dirá gran parte de lo que mi declaración de apertura cubre”.

El hermano más joven de Moreno, Carlos Pena, recibió un “descuento” por cooperar con el gobierno y será condenado a un mínimo de casi 27 años en prisión, dijo Amador.

El fiscal también prometió el testimonio de otros testigos, incluyendo Eduardo González Tostado, que permaneció encadenado y con los ojos vendados durante ocho días hasta que fue rescatado en una incursión del FBI en una casa de Chula Vista en junio de 2007. Las autoridades encontraron tres cajas de ácido muriático en la casa.

El fiscal identificó a González como un hombre de negocios rico, pero dijo a los miembros del jurado que puede ser interrogado durante el juicio sobre si tenía vinculaciones con el cartel Arellano Félix o con el narcotráfico. Dijo que González negará esas alegaciones.

Se espera que el juicio se extienda entre seis y ocho semanas.

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