Pequeños prematuros tienen problemas de visión

El desarrollo anormal de los vasos sanguíneos en la retina de estos niños suele producir una cicatriz de tejido fibroso.

El menor alcanza el 100% de su agudeza visual a los cinco años y cualquier anomalía ocular no diagnosticada a tiempo puede detener el desarrollo de la visión y dejar defectos que persistirán durante toda la vida.
El menor alcanza el 100% de su agudeza visual a los cinco años y cualquier anomalía ocular no diagnosticada a tiempo puede detener el desarrollo de la visión y dejar defectos que persistirán durante toda la vida.
Foto: thinkstock

Los bebés prematuros enfrentan enormes retos desde su nacimiento. A algunos les va mejor que a otros, situación relacionada estrechamente con su edad gestacional.

Hay niños que superan problemas continuamente: falta de maduración en sus pulmones, complicaciones intestinales y pequeños derrames cerebrales, por ejemplo.

Cuando han cumplido su tiempo de término en la incubadora y su evolución les permite ser dados de alta, estos pequeños deben continuar en valoración para ir evaluando posibles secuelas, algunas de las cuales sólo se detectan con el paso del tiempo, como ocurre con ciertas alteraciones visuales.

El doctor Manuel Salgado Valladares, oftalmólogo pediatra del Instituto Nacional de Perinatología, explica que la retinopatía del prematuro es el padecimiento visual más frecuente en estos niños.

Es el desarrollo anormal de los vasos sanguíneos en la retina, lo que con el tiempo produce una cicatriz de tejido fibroso que, si no se atiende de manera oportuna, puede dar paso a serias complicaciones.

“Este padecimiento tiene que ver fundamentalmente con la prematurez asociada a la dependencia de oxígeno y a las innumerables enfermedades que puede presentar el paciente en el periodo de gravedad de su nacimiento”.

El pronóstico para estos niños va de acuerdo con la evolución adecuada del tratamiento, que inicialmente incluirá una vigilancia estrecha y, en determinado momento, ameritará algún procedimiento con laser, siempre con base en las indicaciones del médico tratante.

El especialista profundiza en la idea: “A estos pequeños pacientes les puede ir muy bien, aunque con ciertas reservas para la función, dependiendo del grado de severidad del padecimiento y de los protocolos otorgados oportunamente”.

Otros problemas visuales que pueden presentar estos niños son los defectos de refracción (todas las alteraciones oculares que tienen como común denominador una visión imperfecta como consecuencia de la falta de enfoque de la imagen sobre la retina), que pueden ser investigados en el paciente desde el nacimiento, pero sobre todo a la edad de tres años. Esta condición puede requerir la indicación de lentes correctoras de manera oportuna para el adecuado desarrollo de la función.

El doctor Salgado Valladares señala que un punto fundamental es que las futuras mamás comprendan que la única forma de prevenir la retinoplastía del prematuro y otra enorme lista de complicaciones es evitar que haya partos pretérmino, por lo que la educación básica correrá a cargo del médico general o el gineco-obstetra, para el cuidado adecuado en el curso de la gestación, evitando factores estresantes y cuadros infecciosos en la madre, que desencadenen el trabajo de parto o la ruptura prematura de las membranas que obliguen a la resolución de la gestación antes de tiempo.

El niño prematuro necesita una gran estimulación desde los primeros meses de su vida; requiere también un tratamiento multidisciplinario, en el que intervienen mamá y papá, el psicólogo, el médico pediatra, el médico oftalmólogo y los fisioterapeutas.

El trabajo conjunto de todos conducirá a que paulatinamente el paciente mejore su condición física y con ello su calidad de vida y su autoestima, lo que asimismo ayudará en su desarrollo.

El experto dice que el punto de partida debe ser la comunicación. “Los especialistas necesitamos hablar con la verdad a los padres acerca de la condición real que presenta su hijo, así como de las medidas a tomar, el tratamiento, el pronóstico y la evolución. La colaboración de la familia extensa (tíos y abuelos, por ejemplo) puede ayudar también a que los papás comprendan que con el manejo y esfuerzo adecuados y con la expresión a cada momento del amor que tienen por su pequeño, él puede llevar una buena vida, enriquecedora y feliz”.

Desde que nacen, los niños prematuros son campeones. Con un peso que muchas veces ni siquiera alcanza un kilo y con una talla apenas superior al tamaño de la palma de la mano, libran y vencen batallas inimaginables.

Hoy, los recursos que ofrecen los avances médicos y tecnológicos respaldados por los conocimientos y el apoyo de un grupo multidisciplinario de especialistas, y el invaluable amor de toda la familia son la base para conducir a estos pequeños a hacer frente a cualquier secuela que se presente a lo largo de su vida, incluidas las alteraciones visuales.

“Conocerte a ti mismo esculpe tu carácter”

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