La lección de la Miramonte

Lo ocurrido en la escuela Miramonte con el maestro Mark Berndt es una muestra de un sistema deficiente escolar para identificar y actuar con rapidez. Es necesario cambiar algunas reglas del juego para que esto no se repita, pero esto no debe tomarse como una carta en blanco para arremeter contra los maestros y su sindicato.

A medida que se van conociendo detalles de las acciones horribles de las que se acusa a Berndt, va quedando claro que algunas cláusulas del contrato con el sindicato deben ser modificadas para que un caso pueda ser detectado y no esté fuera del radar. También este incidente es la gota que derrama el vaso en cuanto a las dificultades y el alto costo que hay para despedir a un maestro.

Los cambios son irremediables. El sindicato de Maestros (UTLA) tiene razón cuando argumenta que este es un caso de falta de supervisión administrativa, pero también la falta de recursos y el exceso de protección que existen para los maestros son parcialmente responsables de ello.

UTLA tiene un interés en velar por el comportamiento profesional de sus miembros. La gran mayoría de los educadores enseñan en condiciones adversas y están dedicados y comprometidos en el aprendizaje de los alumnos. Su reputación no debe ser puesta en duda porque hay un sistema interno destinado a proteger al infractor a toda costa. La misión del sindicato es proteger a sus miembros, pero la política actual no les hace ningun favor a la mayoría de ellos.

Varias de las propuestas del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) están bien orientadas a algunos de los cambios necesarios. Al mismo tiempo, en Sacramento tanto demócratas como republicanos trabajan en sus propuestas.

Es importante hacer cambios, pero la experiencia recomienda cabezas frías. Son demasiados los casos en que se aprueban leyes al calor de los acontecimientos que se pasan de lo necesario. En este caso el sindicato se presenta como un blanco ideal, pero el problema no es UTLA en sí sino las reglas del juego. Esperamos que los maestros sean parte de los cambios necesarios que deja como lección el caso de Miramontes.