Nueva desilusión con ICE

El año pasado el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) anunció un cambio en la política utilizada para decidir las deportaciones. Esto dio ilusión a mucha gente de que, sin ser un peligro a la sociedad, está aguardando su expulsión bajo un programa orientado a los delincuentes indocumentados.

Sin embargo, tal como ha ocurrido a lo largo de la Administración Obama en el área de inmigración, lo que un día es esperanza, meses después es una gran desilusión.

ICE dijo en agosto pasado que iba a revisar 300 mil casos pendientes bajo una nueva luz, al otorgar un mayor poder de discreción en la prosecución. La idea era centrarse en remover los casos prioritarios, o sea los indocumentados peligrosos, y cerrar los casos de aquellos inmigrantes sin papeles que tienen lazos con la comunidad, además de otro criterio.

La semana pasada el director de ICE, John Morton, dijo en una audiencia legislativa que se habían revisado 150 mil casos y que se cerraron 1,500. O sea que solo el 1% cumpliría con el nuevo criterio, mientras que el 99% de los casos revisados son de gente peligrosa para la sociedad.

Es absurdo. Esto, tal como se presenta, es ridículo y si no fuera tan serio, hasta parece una tomadura de pelo.

Las cifras indican que las deportaciones han bajado, pero pese al criterio de “discreción” se siguen deportando a madres de familia.

Este fue el caso de Blanca Cárdenas en Los Ángeles, que después de ser arrestada por una protesta contra el embargo de su casa, fue deportada rápidamente en una semana, dejando a su marido y su hija de este lado de la frontera.

Es usual que se eleven las expectativas entre la comunidad inmigrante cuando el Gobierno federal dice que va a utilizar una política mas lógica y humana para revisar los casos de deportaciones. Es inevitable sentirse engañado cuando nuevamente se presiente que las palabras son vacías.