Elecciones: Mexicanos en el exterior

¿Cómo podemos recomendarle al ciudadano mexicano en el extranjero que vote? Sabiendo su desilusión por el accidentado inicio de la democracia mexicana, que además no ha podido llevar a cabo reformas necesarias para representar sus intereses como migrantes y tampoco ha mejorado la calidad de la educación, burocratismo y corrupción en el país.

1. En primer lugar, enfatizándole que no existe ningún sistema superior o mejor que una democracia liberal que funcione bien y respete los derechos de todos, y eso sólo se logra con la intervención y presión de los ciudadanos. Por lo tanto es un deber intransferible de cada ciudadano para ejercer, procurando y exigiendo que las instituciones públicas funcionen bien.

2. En segundo lugar, convenciéndolo de que la decisión de cómo debe votar es un proceso que inicia desde que conoce quiénes son los candidatos presidenciales, para formarse una idea del valor humano del (o de la) candidato(a) y de sus principios morales o carencia de ellos, según sus antecedentes y pronunciamientos públicos. Para proyectar si el candidato, una vez en el puesto, se dedicará con valor y procurará el bien común, o bien, se dedicará a la promoción de sus intereses personales o de su ansia de protagonismo.

Para formarse estos criterios conviene también cuestionarlos sobre la problemática específica de los mexicanos en el extranjero y cómo piensa afrontarla para solucionarla. Ya basta de muchas promesas y pocas realidades. Que establezcan compromisos concretos, alcanzables y medibles para poderles dar seguimiento y exigibilidad.

3. En tercer lugar, recomendándole al mexicano en el extranjero que se reúna con personas que tengan criterios afines y/o intereses similares. El formar grupos organizados, aun siendo informales, aumenta mucho las posibilidades de acceso a los programas de los candidatos y facilita el análisis de los posibles comportamientos y orienta su votación. En casos difíciles de evaluación de personas, el tener diversos puntos de vista enriquece y clarifica la visión conjunta del grupo.

Por último, hay que prevenirlo de que los políticos son expertos en disfrazar sus posturas e intenciones, por lo que los ciudadanos nos debemos convertir también en expertos “destapadores” de demagogias, ya sea del tipo “yo sí se gobernar” o “mi corazón sangra por los pobres”, pues ambos tipos requieren una ciudadanía pasiva y esperanzada sólo en ellos.

Todos los ciudadanos mexicanos tenemos un papel protagónico que jugar en este periodo electoral, tanto en México como en Estados Unidos. ¡No desaprovechemos la oportunidad de hacer la diferencia!