Juguetes mexicanos se abren espacio en Chicago

Cada vez más coleccionistas buscan los productos de Alimaña Toys de México
Juguetes mexicanos se abren espacio en Chicago
El pingüino zombi Groucho y Spore Trooper son juguetes de vinilo de Alimaña Toys de México.
Foto: EFE

Chicago – El pingüino zombi Groucho y Spore Trooper son juguetes de vinilo de Alimaña Toys de México, emparentados con monstruos japoneses de atracción mundial como el célebre Godzilla, que se han ganado un lugar entre los coleccionistas de Chicago que pagan hasta $60 por cada pieza de edición limitada.

El mexicano Samuel Álvarez no se considera coleccionista, sino alguien que se sumó por accidente a los seguidores de “las ésporas malignas del espacio exterior”, como son promocionados los juguetes de Alimaña.

“Los vi por primera vez en una exposición del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, y me impresionó el diseño y la historia de esos juguetes”, dijo Álvarez a Efe.

Poco tiempo después, de paseo con su esposa por el barrio Lincoln Park, Álvarez descubrió la juguetería y galería Rotofugi, especializada en la venta de figuras de vinilo y peluche diseñadas por artistas de todo el mundo.

A la vista estaban todos los integrantes de la colección de Alimaña Toys de México, desde el pingüino Groucho con su cerebro al descubierto, al niño jaguar Xagu, la Freak Family y las ésporas Trooper de color verde, rojo y negro, además del Atomic Spore Trooper que brilla en la oscuridad.

Fue así que este ingeniero en alimentos de 37 años y sin hijos comenzó a adquirir las figuras de su colección, algunas de ellas en Chicago y la mayoría traídas desde Ciudad de México por su madre.

Spore Trooper es el primero de la familia Alimaña y cada una de sus versiones posee diferentes cualidades de defensa basadas en la forma del ojo o del escudo.

Estas ésporas pueden ser amorfas, grotescas o monstruos simples, todas influidos por la serie de monstruos japoneses kaiju, que incluye a Godzilla, Rodan, King Kong y Gamera.

Esta serie tiene seguidores en todo el mundo y en Chicago reúne cada dos años a diseñadores que vienen a compartir sus experiencias y creaciones, además de buscar mercado.

Kirby Kerr, propietario de Rotofugi, dijo a Efe que en uno de esos encuentros realizado en septiembre de 2009 conoció a Bela Álvarez, una de las diseñadoras y socias de Alimaña Toys junto a Humberto “Beto” Matali, Emmy Hernández, Víctor Hernández y Carlos Moreno.

Alimaña es uno de los primeros proyectos de México dedicados al diseño, desarrollo y producción de juguetes de vinilo.

Sus integrantes, dijo Kerr, son jóvenes amantes de la ficción que desarrollan personajes en series o subseries, cada uno con su historia.

Bela, por ejemplo, es una diseñadora industrial graduada en México y especializada en Barcelona, que ha trabajado para empresas de animación de los Estados Unidos como Pixar, además de LEGO.

Beto Matali, a su vez, es un escultor que comenzó a diseñar juguetes en la universidad como un pasatiempo, hasta tener la oportunidad de desarrollar juguetes artísticos.

El grupo invita además a otros creadores ajenos a Alimaña para que desarrollen personajes propios, en concepto y diseño, que ellos después producen en México.

De ahí surgió la Freak Family con Saiko y Sataniki, personajes creados con la colaboración del artista, diseñador y coleccionista polaco Maurycy Gomulicki.

Alimaña comenzó con el diseño de camisetas hace cinco años y luego pasó a modelos de juguetes en tercera dimensión que son industrializados por pequeños fabricantes mexicanos, en una producción 100 por ciento nacional.

“Los juguetes de Alimaña han sido muy bien recibidos en Chicago, por su calidad y diseño”, dijo Kerr.

La juguetería Rotofugi es considerada una “boutique” pequeña establecida en 2004 para ofrecer juguetes de diseño.

Kerr dijo a Efe que los productos de Alimaña “se están estableciendo en el mercado”, con posibilidades de crecer a medida que haya nuevos lanzamientos con la misma calidad.