Premiada en Cinélatino de Francia

'Los últimos cristeros' fue galardonada en festival

Premiada en Cinélatino de Francia
Escena de la cinta producida por Matías Meyer.
Foto: Los últimos cristeros.com

PARÍS, Francia (EFE).- La película mexicana Los últimos cristeros, de Matías Meyer, fue galardonada el sábado con el Grand Prix Coup de Coeur del Festival Cinélatino de Toulouse (sur de Francia), que tuvo una mención especial para la chilena Sentados frente al fuego, de Alejandro Fernández Almendras.

La coproducción mexicano-holandesa ganadora del premio más importante para largometrajes de este festival recibe una ayuda de 6,500 euros (unos 8,600 dólares) para la distribución de la cinta en Francia, comunicaron los organizadores.

El filme relata la guerra de los cristeros (o cristiada), el levantamiento en México contra el Estado originado en la disconformidad de los religiosos con la aplicación por el gobierno de rigurosos preceptos constitucionales relativos a materia eclesiástica y que se desarrolló entre 1926 y 1929.

Calificado de “western metafísico”, la película aborda un viaje interior de los protagonistas y el director, según los responsables del festival de Toulouse, consiguió con ella “rendir cuentas de lo no dicho” sobre ese episodio de la historia mexicana.

Nacido en 1979 en Perpiñán (sureste francés), Meyer es hijo del historiador Jean Meyer, creció en México y estudió cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica de México.

Los últimos Cristeros es el tercer largometraje del director después de Wadley (2008) y El calambre (2009) y obtuvo en 2011 el premio Signis del Festival de La Habana.

En cuanto al filme de Fernández Almendras, es una coproducción germano-chilena que narra la historia de amor entre Daniel y Alejandra “con pudor y sensibilidad”, según los organizadores de la muestra cinematográfica de Toulouse.

Nacido en 1971 en Chillán, Fernández Almendras se graduó en periodismo y comunicación social en la Universidad de Chile en 1996; estudió en Nueva York en la New School University y en la School of Visual Arts y trabajó como periodista, crítico de cine y fotógrafo.

Su primer filme, Huacho, fue seleccionado para la Semana de la Crítica del Festival de Cannes en 2009.

Además de estos galardones, el festival anunció que el Premio del Público “La Dépêche du Midi” fue para la coproducción de Chile, Argentina, Brasil y España Violeta se fue a los cielos, dirigida por el chileno Andrés Wood.

Otros premios fueron para Historias que só existem quando lembradas, dirigida por la brasileña Julia Murat, que recibió el galardón CCAS; el Fipresci, que se concedió a Sudoeste, del también brasileño Eduardo Nunes, y el premio Descubrimiento de la Crítica, a El último Elvis, del argentino Armando Bó.

Un mundo secreto, del mexicano Gabriel Mariño, recibió una mención de los críticos franceses; el cortometraje Pra eu dormir tranquilo, de la brasileña Juliana Rojas, obtuvo el premio “Courtoujours” y el Signis fue para Kyaya la na, de Adriana Cepeda.

El viernes se dieron a conocer los premios para los documentales, sección en la cual el turco-nicaragüense Una vida sin palabras, de Adam Isenberg, fue galardonado con el premio a la mejor producción del festival.

Dotado con un premio de 2,000 euros (2,600 dólares) para el director del documental, este filme será además propuesto a la Commission de Films Documentaires de la Asociación Profesional de Imágenes en Bibliotecas de Francia, para su eventual difusión en filmotecas.

Además, fueron galardonados con el premio Signis (Asociación Católica Mundial para la Comunicación) de documentales el filme Canícula, del mexicano José Álvarez, por su “calidad artística pero también por sus silencios y su imagen expresiva”, según palabras del jurado.

El tercer premio para documentales, el “Prix lycéen”, fue también para Una vida sin palabras.

El Festival Cinélatino comenzó el pasado 23 de marzo y terminará ayer.