Siempre… En pie de Guerra
A Javy le encantan los retos y los grandes desafíos
Javy Guerra es uno de los lanzadores claves para los Dodgers de Los Ángeles en la presente temprada de las Grandes Ligas. Crédito: AP
Sólo basta con echarle una mirada fugaz a Javy Guerra para percibir una confianza y madurez que esconde y que contrastan con sus 26 años de edad.
El lanzador derecho de ascendencia y raíces mexicanas bien arraigadas, sólo necesitó de una temporada de prueba para convertirse hoy día en el taponero titular de los Dodgers de Los Ángeles.
Guerra, nacido en Denton, Texas, de padres mexicanos (son originarios de Muskis, Coahuila), demostró su capacidad como cerrador al lograr 21 juegos salvados y efectividad de 2.31 en la contienda pasada.
Desesperados por las lesiones del entonces cerrador estrella Jonathan Broxton, y la de los candidatos al puesto, Hong-Chih Kuo, Vicente Padilla y Kenley Jensen, los Dodgers llamaron a Guerra de las ligas menores.
Cuando Guerra subió a la lomita por primera vez el 15 de mayo del 2011 no había tirado más allá del nivel Doble “A”.
“Mi papá siempre me ha dicho que uno tiene que capitalizar las situaciones y oportunidades que se le presentan”, dijo Javy Guerra el martes pasado después de haber logrado su tercer rescate de esta joven temporada.
Algunos cerradores luchan con los nervios cuando entran a preservar los triunfos en situaciones de apremio, Guerra, en cambio es de los que le encantan esos desafíos y simplifican las complicaciones.
“Siempre me han encantado las situaciones de riesgo. Eso me hace diferente a los demás. Me sube la adrenalina y gracias a Dios tengo la fuerza mental y física para enfrentar esas situaciones y salir bien de ellas”, confió Javy, con una sonrisa que se disputaba un espacio con la satisfacción.
“Todos los días me levanto con mente positiva y como me recomiendan mis padres sonreír y no dejar que la adversidad lo venza a uno. Que los nervios no te traicionen”, agregó en un perfecto español.
Guerra llegó al mejor beisbol del mundo con el éxito en sus maletas. Ya en las postrimerías de la temporada pasada, se había convertido en el potencial cerrador del futuro de los Dodgers y él lo sabía.
“Mentalmente estaba seguro que el puesto era mío. Pero uno no sabe cómo se van a desarrollar las cosas. Pensé que podrían firmar a alguien con experiencia”, manifestó el pitcher texano que impresionó de inmediato a Don Mattingly.
El piloto de los Dodgers, que no escatima frases para elogiar a su nuevo y flamante cerrador, informó a Guerra dos semanas antes del inicio de los entrenamientos que el puesto estaba en sus manos.
“Creo que me lo dijo para darme confianza, pero trabajé intensamente de sol a luna para asegurarme el puesto”, subrayó.
Guerra reconoce que el llamado a las Grandes Ligas lo sorprendió el año pasado, pero una vez en el equipo grande la confianza que le ha caracterizado no lo abandonó.
Las hostilidades apenas comienzan en las Ligas Mayores y Javy sabe que hay mucho trecho que recorrer para fortalecer sus aspiraciones de convertirse en un taponero estrella.
“Lo importante es estar saludable. Gracias a Dios me siento en óptimas condiciones”, puntualizó Guerra que aún no ha sufrido ninguna lesión.