Márquez logra su cuarto título

'Juanma' da una tunda a Fedchenko, que resiste 12 rounds de pura dinamita

Juan Manuel Márquez conecta con la derecha el rostro de Serhiy  Fedchenko en la pelea de anoche en la Arena Ciudad de México.

Juan Manuel Márquez conecta con la derecha el rostro de Serhiy Fedchenko en la pelea de anoche en la Arena Ciudad de México. Crédito: MEXSPORT

MÉXICO, D.F.- La sensación final fue agridulce, de una tarea cumplida, pero no como era lo esperado.

Juan Manuel Márquez no pudo brindarle a su público el nocaut que había prometido.

El peleador capitalino se brindó, mostró lo mejor de su repertorio, pero, aún así, quedó corto.

El ucraniano Serhiy Fedchenko no fue rival para el “Dinamita”, quien ganó por decisión unánime y es ahora campeón mundial superligero interino de la Asociación Mundial de Boxeo –su cuarto título en igual número de categorías-.

Sin embargo, el europeo resistió tanto como pudo y evitó que las 22 mil personas que presenciaron el combate explotaran.

La Arena Ciudad de México, en su primer evento deportivo, lució un lleno total y en todo momento se entregó al peleador capitalino, que confirmó su estatus de ídolo. Siempre favorito, Márquez buscaba, en su primer duelo en el Distrito Federal en 18 años, entregar una victoria por la vía del cloroformo.

Así trabajó la velada. Primero, estudiando a su rival; después, atacándolo.

Fedchenko no fue en ningún momento rival para el “Dinamita” Márquez, quien estableció el ritmo y las condiciones en la primera mitad de la batalla.

Pero cuando el mexicano tenía el nocaut al alcance de la mano, éste no llegó.

Desde el octavo round el “Dinamita” azteca buscó hacer daño a su contrincante, quien resistió más allá de lo previsto.

En el round 10, Fedchenko lucía liquidado, exhausto.

Márquez apretó, buscó, pegó, pero el ucraniano no cayó.

La gente empezó a exigir la final adelantado, Juan Manuel quiso brindarlo, pero nada.

A pesar de un efusivo ataque en el último capítulo y con la afición volcada, el peleador azteca no logró tumbar a s rival.

El público terminó satisfecho, pero se fue de la arena sin haber visto a su ídolo alzarse con una victoria total.

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