Tu estilo de inversión

Cuando vas a hacer una inversión, si quieres participar en las ganancias y los riesgos del mercado de acciones, puedes optar por un servicio especial y más caro, o recurrir al servicio más popular, con sus inconvenientes y sus ventajas. En el mundo de la Bolsa, el servicio “de lujo” son las famosas agencias de corretaje donde te dan un servicio muy personalizado y hacen a tu nombre tus transacciones, de acuerdo con las órdenes que les des luego de haber escuchado sus consejos.

En estas compañías de primera línea, sus agentes te cobran un precio establecido por cada transacción que hagas. Esto quiere decir que, lo mismo compres una que mil acciones, tendrás que pagarle a la agencia inversora la misma cantidad… y de nuevo la misma cantidad en el momento futuro en que, por cualquier razón, decidas vender esas acciones.

Aunque esas inversoras te ofrecen consejos que deberían ante todo tener en cuenta tu interés, no siempre sucede así – ellos ganan dinero cada vez que tú compres o vendes acciones, y ha habido agentes en compañías conocidas que han aconsejado a sus clientes comprar o vender en un momento en que no era provechoso para el cliente. ¿Cómo evitas esto? Informándote al detalle de qué beneficio va a tener para ti cada transacción que hagas, de cómo se ejecuta, manteniendo al agente a tu servicio y no viceversa; escucha sus apreciaciones, sin duda, pero siempre con ese granito de sal, esa desconfianza sana que proviene de saber de lo que uno está hablando.

Pero la misma transacción te puede costar mucho menos, o cero en ocasiones, en otra inversora de descuentos, más modesta. Estas compañías no te ofrecen asesoría, así que antes de contactarlas ya deberías haber hecho tu trabajo previo de investigación acerca de las acciones que quisieras comprar. Vas a tener que dedicar un poco de tu tiempo a estudiar el mercado y a llegar por ti mismo a una decisión sobre las acciones decidiendo qué acciones son mejores, cuáles van hacía arriba o hacia abajo, qué riesgos corres, qué ventajas tienen, cuál es su precio en el mercado, etc.

Y, naturalmente, también está la computadora, con la cual puedes invertir, desde cualquier parte del mundo. A través de Internet, puedes establecer contacto con infinidad de inversoras por medio de las cuales puedes comprar las acciones que te gusten; el costo de cada transacción es de un mínimo de $7.

Hoy en día, tu vecino, que trabaja de electricista y no llegó al bachillerato, puede ser un inversionista en la Bolsa de Valores con los $200 que ahorró en este mes. Alguien como él (o su esposa, que trabaja de secretaria y está criando a tres hijos pequeños), con menos de $500 para invertir, se conectaría con una inversora donde puede abrir una cuenta con sólo $20 de depósito. En las inversiones en la Bolsa hay oportunidades para todos los bolsillos, circunstancias y personalidades, pero hay algo que no cambia si quieres lograr el éxito: tener el dominio del timón en todo lo que hagas.

No importa si te vas con una agencia de superlujo, o si lo haces con una modesta compañía en Internet; lo importante es que estés informado o informada de cómo funciona el mercado, de qué pasos tienes que seguir para proteger tu inversión, de qué tipo de acción es la que más te conviene para lograr la ganancia que quieres obtener con tu dinero.