Muchos bebés se lastiman con el biberón

Se registran más de 2 mil casos al año de bebés en EEUU lesionados con chupones y tazas de entrenamiento.
Muchos bebés se lastiman con el biberón
Foto: Archivo

Chicago (Notimex).- En Estados Unidos cada cuatro horas un menor de tres años llega a urgencias de hospitales por lesiones asociadas con biberones, chupones y tazas de entrenamiento, en tanto más de dos niños de cinco años llegan por tragarse una pila (batería).

Dos estudios que publica esta semana la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), con sede en Chicago, establecen que este tipo de accidentes da un promedio de atención en urgencias de dos mil 270 casos al año relacionados con productos infantiles para absorber y de tres mil 289 con pilas.

La primera indagación precisa que durante el periodo de 1991 a 2010 se registraron 45 mil 398 casos de menores atendidos por esta causa.

En el 86.1% de esos casos las lesiones ocurrieron por caídas durante el uso de uno de estos productos y en el 83% de esas caídas se generaron heridas o contusiones en la boca y la cara.

En ese periodo de casi 20 años, el 70.4% de los pacientes atendidos tuvo como diagnóstico “laceraciones”. El 65.8 de los casos involucró biberones, mientras que el 19.9 chupones y el 14.3% vasos entrenadores para sorber líquidos.

El estudio se llamó “Lesiones asociadas con biberones, chupones y tazas de entrenamiento en Estados Unidos, 1991-2010”, coordinado por Sarah A. Keim, del Instituto de Investigaciones del Hospital Nacional de Niños de Ohio.

Keim destacó que en este país casi todos los bebés y pequeños usan estos tres productos para el suministro de alimentación, por la comodidad y conveniencia.

Los investigadores se basaron en los datos del Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de Lesiones de los niños atendidos en un servicio de urgencias.

Encontraron que dos tercios de las lesiones se produjeron en menores de un año de edad, una edad cuando los niños son inestables en sus pies y con tendencia a las caídas.

Los niños que tenían entre uno o dos años, eran cerca de 2.99 veces más probables de sufrir un desgarro en comparación con cualquier otro diagnóstico.

En tanto, los accidentes vinculados directamente al mal funcionamiento del producto fueron relativamente poco frecuentes, de un 4.4% de los casos.

Debido el elevado número de accidentes relacionados con estos productos, los especialistas recomiendan que los niños no los usen más allá de las edades previstas.

Sugieren, además, que los padres ayuden a los menores a realizar la transición al uso de una taza alrededor del año de edad según lo recomendado por la Academia Americana de Pediatría.

El segundo estudio que se publica en la revista Pediatrics está semana se refiere a los accidentes de los menores con las baterías de energía que provocan visitas a urgencias médicas en Estados Unidos.

El análisis fue realizado durante el periodo 1990-2009 por un equipo de investigadores encabezado por Samantha J. Sharpe, también del Instituto de Investigaciones del Hospital Nacional de Niños, en Columbus, Ohio.

A través de una muestra representativa nacional de menores de 18 años de edad, se examinaron cuatro rutas de exposición a las pilas que tuvieron los pacientes atendidos y diagnosticados, así como el relato de los casos que incluía la ingestión, colocación en la boca, así como inserción en el canal auditivo y en la cavidad nasal.

El estudio precisa que los casos están principalmente vinculados con las baterías del tamaño de monedas, llamadas pilas de botón y se encuentran en la mayoría de los hogares de Estados Unidos en los juegos electrónicos, controles remotos, relojes y otros dispositivos comunes.

Destaca que las baterías son pequeñas, brillantes y atractivas para los niños y pueden causar lesiones graves si se ingieren. En el periodo de estudio, de casi 20 años, se registraron 66 mil visitas a urgencias de niños y adolescentes menores de 18 años.

Los casos de emergencia se dieron por la colocación de las baterías en la boca, con el 7.5%, el oído 5.7 o la nariz 10.2%, pero con mayor frecuencia, en el 76.6% de los pacientes atendidos menores de cinco años, por tragarse las pilas de botón.

Según los resultados, el 83.8% de los accidentes están involucrados con las pilas de botón, donde los afectados se ubican en una edad promedio de 3.9 años y en el 60.2% de los casos son varones.

La mayoría de los niños, el 91.8%, es tratado y dado de alta del servicio de urgencias.

La ingestión de pilas de botón es peligrosa debido a que estas son más pequeñas y pueden alojarse fácilmente en el esófago y causar lesiones graves e incluso la muerte en menos de dos horas.

Los investigadores detectaron que durante el periodo de estudio se duplicaron las visitas a urgencias por ingestión de este tipo de producto.

Precisamente porque el número de visitas a la sala de emergencias relacionadas con las pilas es cada vez mayor, los autores del estudio recomiendan incrementar los esfuerzos de prevención, centrándose en los niños más pequeños.

“Quienes son responsables de cuidar a los niños deben asegurarse de que los compartimientos de las baterías de todos los artículos electrónicos están bien cerrados y las pilas sueltas siempre se almacenen fuera de su alcance”, reiteraron.