Mitos y realidades de las listas de espera

Existe mucho desconocimiento sobre el proceso de las listas de espera de Inmigración y las categorías de visa. Para muchas personas pasan los años mientras sus casos permanecen en un limbo administrativo que pareciera no importarle a nadie
Mitos y realidades de las listas de espera
Miles de inmigrantes están en una de las tantas listas de espera que tiene el Departamento de Estado.
Foto: Archivo / La Opinión

CHICAGO – En Estados Unidos hay miles, si no millones, de personas esperando por sus papeles de inmigración. Se trata de los inmigrantes que hacen cola en una de las tantas listas de espera que tiene el Departamento de Estado de Estados Unidos para otorgar visas.

Recientemente, la Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) anunció el lanzamiento de un moderno sistema electrónico para modernizar el proceso por medio del cual se solicitan beneficios migratorios de este tipo o se revisa el estado del caso de cada persona.

El director del USCIS, Alejandro Mayorkas, dijo que “el día de hoy marca un hito en la historia de nuestra agencia”. “Tenemos los cimientos del futuro de nuestra agencia y del sistema de beneficios migratorios basado en la web”, afirmó Mayorkas, quien aseguró que el moderno sistema transformará “cómo interactuamos con nuestros clientes y cómo manejamos las casi siete millones de aplicaciones que recibimos cada año”.

Lo cierto es que existe mucho desconocimiento sobre todo el proceso de las listas de espera, las categorías de visas y lo que puede o debe hacer un inmigrante durante ese tiempo.

A esas personas se les va la vida. Transcurren años mientras sus casos permanecen en un limbo administrativo que pareciera no importarle a nadie.

Al respecto, la abogada de inmigración Andrea Durón explicó a La Raza varios de los mitos y realidades sobre las listas de espera.

Primero, hay que entender que las visas para inmigrantes patrocinados por un familiar se dividen en diferentes categorías, según el estatus del inmigrante o de la persona que lo pide y hay quienes tienen que esperar y otros que no.

“Para los que son esposos o esposas de ciudadanos, o hijos menores de ciudadanos, no hay lista de espera. A ellos se les aprueba la visa y hay visa inmediata para esas personas. Todos los demás tienen que esperar”, dijo Durón.

Asimismo, cada categoría tiene una lista de espera diferente, explicó la profesional. El Departamento de Estado actualiza el boletín de visas cada mes e informa si la lista avanza o retrocede.

“Porque la lista tambien se regresa”, comunicó Durón. “Puede ser que en un mes avance un mes o dos semanas o un día. También puede ser que en un mes se atrase tres meses o hasta un año”.

No obstante, mucha gente no sabe que ellos pueden cambiar de categoría sin darse cuenta. O realizan su trámite sometiendo su documentación a través de notarios que no les informan de lo que tienen que hacer, lo que deben evitar o las consecuencias.

Por ejemplo, si un hijo menor cumple 21 años cambia de categoría y la lista de espera será mucho más larga.

De igual manera, si ese hijo mayor de 21 años se llega a casar, pierde su visa, aclaró Durón. Esto porque los hijos mayores de 21 años, que han sido pedidos por sus padres residentes legales, tienen una lista de espera de alrededor de 16 años, y en el interím tratan de seguir con su vida y algunos se casan. Pero las personas ignoran que “los residentes no pueden pedir a hijos casados” o que “si sus papás se hubiesen hecho ciudadanos, los ciudadanos sí pueden pedir a sus hijos casados”.

“La gente se casa, tiene hijos, y va perdiendo la visa”, enfatizó la abogada, que atiende la clínica legal en la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, en La Villita.

“Cuando tengo gente que me dice ‘yo tengo una petición pendiente de hace mucho tiempo’ les digo: ‘si sus papás son residentes, o tienen que hacerse ciudadanos sus papás o usted no se puede casar porque pierde esa visa. Punto. No hay paso atrás’ “, insistió Durón.

Tal vez una de las cosas más difíciles para una persona es navegar el sistema en la búsqueda de información sobre el estado de su caso, y más aún cuando no se maneja el inglés.

Durón explicó que, por un lado, está la página del USCIS, donde se puede escribir el número de recibo del caso y se le informa del estatus del proceso migratorio.

“Inmigración te revisa tu aplicación, acepta tus documentos, te dice si tus documentos son suficientes para que ellos aprueben la visa y allí termina su trabajo, aprobando la visa. Después ellos transfieren tu aplicación al Departamento de Estado”, informó la abogada.

Por otra parte, si la persona quiere saber en qué fecha va la lista de espera para su visa, está la página del Departamento de Estado, donde actualizan las fechas de cada categoría cada mes. Aquí la palabra clave es la fecha de prioridad.

“Por ejemplo, mi documento dice que mi fecha de prioridad, es decir la fecha en que inmigración recibió mi aplicación y sometió todos los datos a su sistema, es febrero 5 del 98, y si hoy tu fecha está actualizada puede ser que el mes que viene retroceda. Entonces hay que ver y buscar en los anteriores para ver si en el pasado estaba tu fecha de prioridad al día, porque si es así podrías iniciar tu proceso”, agregó la abogada.

Ahora, para aquellas personas que quieren saber si su caso se aprobó o aún está pendiente ante Inmigración, es importante conocer el estado de su trámite en la página web del USCIS. Allí le indicarán cuándo le enviaron correspondencia, cuándo recibieron o solicitaron documentos, etcétera.

“Mucha gente necesita eso porque pierde sus papeles, pierden los documentos o no los reciben”, dijo Durón.

Deben pedirse los documentos a Inmigración, a través de un FOIA (Freedom of Information Act – Ley de Libertad de Información). Si sólo necesita copia de la carta de aprobación de su caso, debe llenar un formulario que cuesta $500, informó la abogada.

También es importante considerar el aspecto financiero, ya que el trámite legal y las multas son costosas, advirtió Durón, y las familias deben prepararse por lo menos con un año de anticipación para hacer frente a los gastos.

“Le llega su fecha de prioridad y la gente no tiene ni un cinco”, exclamó Durón. “Esto nos sucedió con un cliente y dijo ‘es que no tengo el dinero’ y le dije ‘¡Has estado esperando 15 años!’ “.

“Si estamos hablando de una familia grande, por ejemplo, esposa, esposo, dos hijos, estamos hablando de alrededor de $1,200 de gastos de aplicación de inmigración cada uno, $1,000 de multa de cada uno, más los gastos de abogado por cada persona…”, resumió.

“Si se sientan con un abogado por un año o dos años de anticipación, ya están dando los pasos y ya se ponen a pensar que tienen que ahorrar 100, 200 o 300 dólares cada mes para que cuando ya esté lista su aplicación para someter, lo puedo hacer en ese momento y no esperar otros dos o tres años juntando el dinero”, dijo.

Como miles intentan seguir con sus vidas mientras esperan una resolución de su estatus migratorio, a veces toman decisiones que, sin saberlo, les perjudicarán en el futuro. Asimismo, hay varios tecnicismos en las leyes migratorias que se ignoran, explicó Durón.

En primer lugar, la persona no debería salir de Estados Unidos porque cuando le llegue el momento de tramitar su visa, las autoridades que tengan registro de esa salida no le permitirán “arreglar”. Si tienen suerte le impondrán una multa pero en otros casos le podrían imponer una prohibición permanente.

En segundo lugar, la persona no debe portar ni usar documentos falsos ni cometer ningún delito.

En tercer lugar, la persona nunca debe declararse como ciudadano estadounidense. “Y eso es muy importante al llenar los documentos de trabajo pues en cualquier documento, si usted se declara como ciudadano, eso es de por vida no poder arreglar papeles”, aclaró Durón.

Y por último, las personas deben saber que si bien en un momento se permitió a los inmigrantes pagar una multa y “arreglar” sin salir del país, cualquier aplicación que se sometió despues del 30 de abril de 2001 ya no tiene esa protección, a menos que el gobierno decida instaurarla de nuevo.

Al consultarle a Durón qué ha hecho el gobierno para agilizar este trámite, reducir las listas de espera o de alguna forma reducir el laberinto del sistema migratorio, opinó: “No hay mucho que se pueda hacer para arreglar la lista de espera. Lo que pasa es que ellos estan trabajando según la cantidad de aplicaciones que tienen. La única cosa que pueden hacer es poner a más personas a trabajar en actualizar las listas. No es como un castigo para los mexicanos o filipinos. Simplemente tienen muchas aplicaciones pendientes y no tienen el personal para manejarlo”.

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