Medida B se convierte en modelo a seguir

Hay por lo menos 10 ciudades del estado que podrían seguir el ejemplo de Compton
Medida B se convierte en modelo a seguir
La clave del triunfo en Compton fue la intensa labor desarrollada por el Comité.
Foto: Archivo / Jessica Kwong / La Opinión

Cuando Olga Díaz escuchó a los concejales de Escondido decir que los indocumentados llevaron la lepra a esa ciudad y que ellos derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York, para justificar una norma que prohibía rentarles vivienda, supo que realmente faltaba algo en ese cuerpo legislativo.

“Me da pena que traten mal a la gente por su apariencia”, dice Díaz, quien a finales de 2008, dos años después de que se aprobó la controvertida ordenanza, que luego fue derrotada en los tribunales, se convirtió en la primera mujer de origen latino en ser electa al Cabildo de Escondido.

Pero como el Concilio está integrado mayormente por blancos, a pesar de que más de la mitad de la población es hispana, la voz de Díaz, de padres mexicanos, ha sido débil en los últimos tres años.

Sus colegas no respaldaron su propuesta de oponerse a la ley SB1070 de Arizona, ni aceptaron cancelar los retenes para detectar conductores sin licencia, algo que logró suavizar una ley estatal en enero.

“Es reflejo de que no son sensibles con la comunidad latina”, reclama Díaz. “Ellos dicen que no son racistas, sino que no están de acuerdo con los indocumentados”, indicó.

A la ciudad Escondido, no obstante, ha llegado una noticia cargada de esperanza: el cambio del sistema electoral en Compton, donde el 56% de los habitantes son latinos, pero todo el Cabildo está formado por negros, y la apertura de más oportunidades a los candidatos hispanos.

“Es muy alentador”, expresó Jim Finberg, abogado del Concilio Estatal de Construcción y Comercio, que demandó a la ciudad de Escondido argumentando una violación a la Ley de Derechos de los Votantes de California, por evitar que los latinos elijan a sus representantes imponiéndoles un sistema de votación abierto (at-large), en el cual todo el padrón electoral selecciona a los concejales.

Como ocurrió en Compton, un grupo de residentes de Escondido y el sindidato pidieron a una corte establecer un sistema por distritos, donde sólo las personas que viven en cierto territorio pueden votar por sus ediles, como ocurre en la ciudad de Los Ángeles, que tiene cinco concejales latinos.

Para resolver esta controversia fuera de los tribunales, el gobierno de Escondido aceptó considerar esta iniciativa dentro de un paquete que contempla distintos cambios en su estructura de gobierno. El 13 de junio los concejales ratificarán si dicha propuesta se coloca en la boleta del 6 de noviembre.

“Las elecciones abiertas diluyen el poder de las minorías, incluso si son una mayoría sustancial de habitantes”, explicó el abogado Finberg. “La ventaja de los distritos es que las mayorías pueden alcanzar una curul, como en el Congreso, donde las comunidades están representadas”, agregó.

El triunfo en Compton, impulsado por un pequeño grupo de hispanos, podría impulsar a más de diez ciudades de California que igualmente luchan por modificar el método de selección de concejales, como Whittier, Arcadia, Modesto, Tulelake, Holtville, San Mateo, entre otras.

Rosalind Gold, directora de Políticas, Investigación y Asesoría de la Asociación Nacional de Latinos Electos y Elegidos (NALEO) lo ve como una oportunidad para que sean los propios ayuntamientos los que cambien sus sistemas, antes de sufrir descalabros financieros a través de demandas.

“Deben ver también que es mejor para la democracia”, señaló Gold. “Si tienes una gran cantidad de latinos y el sistema electoral los discrimina es mejor tener una ciudad o una junta escolar que sea representativa de todas las voces en la comunidad”, añadió.

Un reporte de California Watch identifica a por lo menos 34 municipios en esas circunstancias.

La concejal Díaz explica que pocos cambios a favor de los inmigrantes se han logrado debido al sistema electoral vigente. En el centro de Escondido, cuenta, suelen tener ideas progresistas y apoyar a candidatos hispanos, pero en el resto de la ciudad, que constituye la mayoría del padrón, suelen respaldar ideas conservadoras y aspirantes blancos.

“Casi son dos ciudades”, dice la funcionaria, quien busca reelegirse en noviembre.

Sin embargo, Díaz no comparte la idea de que el nuevo esquema de votación deba por fuerza llevar más hispanos al Cabildo. Ahí deben estar, recalcó, sólo los más capacitados. “No hacemos ningún favor al sistema político eligiendo a alguien sólo por su raza”, subrayó.