Reunión de sobrevivientes

Mireya Goujon rompía las cartas que le llegaban de su doctor en las que le pedía que se hiciera una biopsia en el pecho derecho hasta que un día, una amiga se bajó el escote de la camisa para mostrarle sus cicatrices y le preguntó si quería terminar como ella: sin pechos.
Reunión de sobrevivientes
Mireya y Mayte conversan durante el evento dedicado a las personas que han trascendido la enfermedad
Foto: Yurina Melara / La Opinión

Mireya Goujon rompía las cartas que le llegaban de su doctor en las que le pedía que se hiciera una biopsia en el pecho derecho hasta que un día, una amiga se bajó el escote de la camisa para mostrarle sus cicatrices y le preguntó si quería terminar como ella: sin pechos.

“En ese momento supe que tenía que hacer algo. Tenía que dejar el temor que no me dejaba hacerme la prueba… Me diagnosticaron con cáncer el 12 de diciembre (2003) y el 3 de octubre me operaron. Por suerte no necesitaron quitarme el pecho (derecho)”, dijo Goujon, una inmigrante chilena de 75 años de edad.

En Estados Unidos, una de cada 30 personas desarrolla algún tipo de cáncer. Actualmente hay 11 millones de personas que son sobrevivientes de cáncer como Goujon.

En el Condado de Los Ángeles hay más de 333,000 personas con cáncer.

Aunque esta enfermedad es frecuente, aún hay mucho estigma alrededor del cáncer, principalmente en la comunidad latina. Muchos optan por aislarse y temen decirle a sus familiares y hasta a sus parejas, según los expertos.

En el caso de Goujon, ella tuvo el apoyo de su hijo y su nuera, quienes la acompañaron durante el proceso de la operación, las 6 quimoterapias y las 35 sesiones de radiación.

El doctor Boris Bagdasarian, director del Servicio para Pacientes con Cáncer del Hospital Glendale Adventist, dijo durante la “Fiesta de Celebración para Sobrevivientes” que el éxito de este programa –reconocido como uno de los nueve mejores a nivel nacional- no sólo depende de la excelencia oncológica, sino también del apoyo integral hacia los pacientes.

“Los sobrevivientes tienen una actitud de perseverancia hacia la adversidad. Perseveran sin importar qué tan grande sea el reto”, dijo el Dr. Bagdasarian.

Un estudio de la Fundación California HealthCare reveló esta semana que actualmente hay más de un millón de personas que están vivos y que sufren de alguna forma de cáncer. Los datos también indican que hay grandes disparidades en el acceso a cuidados médicos, diagnostico y mortalidad entre los latinos y afroamericanos, comparándolos con el resto de la población.

La doctora Tina Clarke, del Instituto de Prevención de Cáncer de California quien participó en la recolección de datos para el estudio de la Fundación California HealthCare, explicó que los latinos tienen menores probabilidades de padecer de cáncer que el resto de la población, pero mayores posibilidades de morir cuando son diagnosticados por la falta de acceso a servicios médicos.

“Sabemos que la incidencia de cáncer en México, Centro América y de algunas partes de Asia es menor. Pero vemos que cuando las personas emigran tienen más probabilidades de padecer de cáncer, aunque continua siendo más bajo que el resto de la población. No sabemos por qué sucede esto.

Creemos que está relacionado con la asimilación cultural”, agregó la doctora. Clarke.

Mayte Prida, personalidad de la radio y de la televisión, ha padecido de cáncer en tres ocasiones. En el 2001 fue diagnosticada con cáncer en el seno. En el 2004 con cáncer en el pulmón y en el 2007 con cáncer de útero.

“El cáncer no es una sentencia de muerte. El cáncer te da la oportunidad de comenzar otra vez, de establecer tus propiedades y de crecer”, dijo Prida, quien estuvo presente en la “Fiesta para sobrevivientes de cáncer” del Hospital Glendale Adventist.

Al ritmo del Mariachis Los Ángeles, un centenar de los miles de sobrevivientes de cáncer celebraron sus vidas.

“No importa que no tengamos cabello, que nos quiten los pechos o que cambiemos nuestra apariencia. Lo que importa es quiénes somos”, dijo Prida.

Goujon aún se le salen las lágrimas cuando recuerda lo difícil que fue pasar por la quimoterapia y la radiación acompañada del libro de Prida.

“Yo siempre pensaba: ‘tengo que salir de esto’. Y así lo hice. Siempre luchando”, acotó Goujon.