Un tren con mucho problema

El tren rápido sigue pese a los costos, el medio ambiente y los conflictos

La idea de un tren rápido a lo largo de California es buena, es un progreso y una modernización del sistema estatal. El problema es que al proyecto impulsado por el gobernador Jerry Brown se le siguen sumando serios problemas como para cuestionarlo aun más.

El proyecto, cuya meta es unir Los Ángeles con San Francisco en 2:40 horas, fue aprobado originalmente por los votantes en 2008. Desde entonces hasta hoy el costo del plan se elevo de los 40,000 millones de dólares hasta casi 100,000 millones para quedar ahora en 68,000 millones en una construcción más reducida. Al mismo tiempo, la fuente de estos fondos todavía no está clara, según el analista legislativo.

Luego, los agricultores de los condados de Madera y Merced interpusieron demandas contra el proyecto por su impacto en el medio ambiente. Brown respondió pidiendo a la legislatura que excluya al proyecto de las las leyes ambientales.

Finalmente, se contrató como director ejecutivo de la Autoridad del Tren de Alta Velocidad de California a Jeffrey Morales, exvicepresidente de Parsons Brinckerhoff el principal contratista a cargo de la administración del proyecto. Este ya es en sí un aparente conflicto de interés, en que la misma persona un día trabaja para el contratista y al otro día está a cargo de vigilarlo. Como si esto fuera poco, Morales recibirá 365 mil dólares anuales, según reportes periodísticos; mientras que Parsons Brinckerhoff tiene un contrato estatal por 199 millones de dólares.

Por todo esto, los electores se muestran arrepentidos de haber aprobado el proyecto, según los últimos sondeos. Hay un sentimiento de desengaño ante los cambios, las improvisaciones y la falta de tacto -como lo es el conflicto y salario de Morales- en momentos económicos muy difíciles para todos en California. Esto no es lo que aprobaron los votantes.