Una larga historia

Leyendo un poco de todo, me encontré con un artículo de la periodista independiente Gabriela García que trae en su contenido una serie de comentarios sobre los inmigrantes, hechos por personajes de nuestra historia, en diferentes épocas y que creo vale la pena compartir con los amables lectores, ya que ilustran los mismos temores y mitos que escuchamos todos los días:

“Muy pocos de sus hijos aprenden inglés. Las señales en las calles tienen inscripciones en ambas lenguas. Al menos que cambiemos el ritmo de su importación, muy pronto serán más que nosotros, y todas las ventajas que nosotros hemos podido preservar como nuestra lengua y nuestro Gobierno se volverán precarios”, Benjamín Franklin, 1750, refiriéndose a los inmigrantes alemanes.

“Deberíamos construir un muro alrededor del país”, John Jay, 1750, sobre los “invasores católicos irlandeses”.

“Atrás de ellos están empleadores cristianos que prefieren importar gente que desea trabajar por lo mínimo para sobrevivir, en lugar de retener un hermano con una salario suficiente que le permita vivir como cristiano. Nosotros no queremos el opio o a los chinos que lo cultivan”, Terence Powderly, líder sindical irlandés, 1892.

“No pasa un sólo día sin que nuestras familias se vean rudamente obligadas a hacer espacio para los invasores. El progreso está detenido por la carga de la educación de miles de niños extranjeros”, William Evans Gordon, nativista inglés, 1905.

“Están viniendo en números que hacen imposible acomodarlos adecuadamente. Es simplemente un irrestricto e indiscriminado volcamiento dentro del país de gente de diferentes carácteres y descripciones. Si hubiera un barco que pudiera transportar tres millones de seres humanos, entonces tres millones de judíos polacos escaparían hacia los Estados Unidos”, Audiencia del Congreso, 1920.

“Ahora, ¿qué es lo que encontramos en nuestras grandes ciudades? Secciones enteras habitadas por una población incapaz de entender nuestras instituciones y sin el entendimiento de nuestros ideales nacionales, e incapaces de entender o hablar inglés”, representante Grant Hudson, 1924, refiriéndose a los italianos.

“La gente de este país es muy tolerante. No hay otro país en el mundo donde se permita esto. Nosotros construimos este país y ahora le permitimos a muchos extranjeros -la escoria de Europa, el rechazo de los guetos polacos- venir aquí y arruinar el país para todos”, John Dos Passos, novelista, 1930.

Sin duda, los mitos son los mismos que ahora nos endilgan a los hispanos. La historia es la mejor prueba de que en todas las épocas los inmigrantes hemos sido víctimas de escarnio social por parte de personas incapaces de comprender que el mundo cambia y que los que venimos de fuera tenemos la capacidad de adaptarnos y asimilarnos a la cultura estadounidense.

Los movimientos nativistas se acentúan cuando las dificultades económicas arrecian. Esperemos que la economía mejore, y que las aguas del odio anti inmigrante se calmen. Mientras tanto, no lo olvide regístrese y vote….Jorge Delgado escribe desde Irvine, California. jorgemardelgado@hotmail.com