‘Rock of Ages’ sabe encantar

Rock of Ages hace de una historia predecible un filme entretenido que se beneficia de las actuaciones de Tom Cruise, Catherine Zeta-Jones, Alec Baldwin y Russell Brand

Malin Akerman, en el papel de Constance Sack, y Tom Criuse en el papel de Stacee Jaxx, en una escena de la película "Rock of Ages".
Malin Akerman, en el papel de Constance Sack, y Tom Criuse en el papel de Stacee Jaxx, en una escena de la película "Rock of Ages".
Foto: EFE / Warner Bros

Hace un par de años, Christina Aguilera y Cher trataron de contar la historia de una joven que llegaba a Los Ángeles con la intención de triunfar en el mundo de la música, algo que conseguía gracias a la ayuda de una mentora.

El filme en cuestión era Burlesque.

A estas alturas, una de dos, o nadie se acuerda de él, o ha quedado grabado en la memoria como una de las cintas más horrorosas y aburridas de 2010.

La inspiración para esa memez de película llegó de muchas fuentes, pero una de ellas fue sin lugar a dudas el musical teatral Rock of Ages, escrito por Chris D’Arienzo y que primero debutó en 2005 en el corazón de Hollywood -en un pequeño teatro- para terminar siendo un éxito en los escenarios de Broadway, Londres y Toronto, entre otras ciudades.

La diferencia entre uno y otro es clara, y no solo en su formato original: en Rock of Ages la música no es original. Se trata de un conjunto de canciones legendarias de los años 80 -y alguna que otra de finales de los 70-, que recoge un instante muy concreto en la historia, no solo de la música heavy metal -con toques de glam rock-, sino también de la ciudad de Los Ángeles.

Es en ella -y más concretamente, en el Sunset Strip de West Hollywood-, donde tiene lugar su historia, la de, una vez más, una chica del medio oeste, llamada Sherrie Christian (Julianne Hough), que llega a la metrópolis californiana con sueños de convertirse en una cantante de éxito.

Trailer de Rock of Ages

Pero su llegada a LA se ve entorpecida por una serie de acontecimientos que la llevan a aceptar un trabajo en el club The Bourbon Room (inspirado en el verídico Whiskey a Go-Go), propiedad de Dennis Dupree (Alec Baldwin) y donde también trabaja Drew Boley (el actor mexicano Diego Boneta en su correcto debut en el cine), de quien no tarda en enamorarse (este, por cierto, también desea triunfar en el mundo de la música…).

La historia incluye a una estrella de rock de capa caída, Stacee Jaxx (extraordinario Tom Cruise), su mánager Paul Gill (Paul Giamatti), el alcalde de Los Ángeles (Bryan Cranston), su conservadora y puritana esposa (Catherine Zeta-Jones), obsesionada por eliminar de la ciudad el “pecaminoso” rock, y el asistente de Dupree, Lonny (Russell Brand).

La enorme ventaja con la que parte Rock of Ages por encima de otros musicales recientes surge de varios elementos: la entrañable selección musical -que incluye canciones de Styx, Journey, Bon Jovi, Pat Benatar y Poison, entre otros muchos-, la energía de la (convencional) puesta en escena, obra del realizador Adam Shankman (quien fue el responsable también de la adaptación del musical Hairspray a la gran pantalla) y, especialmente, el plantel de secundarios.

Rock of Ages no triunfaría como lo hace -en ser un entretenimiento indiscutible, sin aportar nada nuevo al musical o al cine- si no fuera porque Tom Cruise lleva a cabo una actuación legendaria (ver cuando canta junto a I Want to Know What Love Is, de Foreigner, junto a Malin Akerman, quien da vida a una periodista de Rolling Stoneque lo entrevista),Catherine Zeta-Jones aprovecha su innato carisma para el género (atención a ese espléndido número en el que canta Hit Me With Your Best Shot, de Pat Benatar, en una iglesia, rodeada de un puñado de mujeres tan recatadas como ella, con una foto de Stacee Jaxx en el altar) y tanto Alec Baldwin como Russell Brand llevan mucho más allá sus personajes originales (y su relación queda bien definida en el hilarante número Can’t Fight This Feeling, de REO Speedwagon).

No hay secreto alguno. Rock of Ages, clasificada PG-13, es la definición ideal de película de verano: divertida, ágil y encantadora.