Marco Rubio busca balance en inmigración

Marco Rubio quiere ser el portavoz de una visión “más balanceada” respecto a la inmigración en los Estados Unidos. También resiente a la Casa Blanca por no consultarle sobre su decisión de la pasada semana de otorgar la suspensión de la deportación a jóvenes "Dreamers".
Marco Rubio busca balance en inmigración
El senador Marco Rubio publica su auto biografía que sale a la venta esta semana
Foto: Amazon

Marco Rubio quiere ser el portavoz de una visión “más balanceada” respecto a la inmigración en los Estados Unidos, dijo ayer en una entrevista el prominente senador federal republicano de Florida.

“El haber crecido en la comunidad exiliada cubano americana y tener las ideas políticas que tengo me da una perspectiva única por ambos lados”, dijo Rubio. “Creo que hay que reconocer que la inmensa mayoría de los inmigrantes que vienen legal o ilegalmente lo hacen buscando una vida mejor. Pero también que tenemos un problema con la inmigración ilegal y disminuir eso criticando a quienes lo cuestionan llamándolos anti inmigrantes es injusto”.

Rubio ha sido insistentemente mencionado como posible compañero de fórmula para el candidato presidencial republicano Mitt Romney, aspiración que el niega de plano. Recientemente, el senador había venido trabajando en formular una alternativa al “Dream Act” que permitiera a los jóvenes que calificaran evitar la deportación y tener un estados legal en Estados Unidos, aunque la propuesta no ha sido formulada por escrito públicamente.

Durante la entrevista, pautada para anunciar la publicación de su libro autobiográfico “Un hijo Americano” (An American son), que sale a la venta hoy martes, Rubio aludió a la historia de su familia en repetidas ocasiones, apuntando que la suya es una historia muy común entre los inmigrantes y entre la comunidad latina.

A continuación, una transcripción completa de la entrevista.

P: Cuando usted habla de su historia familiar se emociona al recordar que para ellos no fue facil progresar en los Estados Unidos. ¿Qué es lo que la historia de su familia le enseñó a usted sobre el sueño americano?

R: A veces la gente no se da cuenta que la historia del inmigrante es rara vez la de un éxito automático, casi siempre es de lucha y sacrificio, en muchos casos es la historia de padres y abuelos que nunca lo logran del todo pero que sacrifican su vida para que sus hijos hagan las cosas que ellos no pudieron. De eso hablo en mi libro, para la mayoría de la gente el éxito es cuanto dinero ganaste, las casas que tienes bajo tu nombre o que tan grande es el negocio que construiste. Mis padres nunca ganaron mucho dinero y sin embargo vivieron el sueño americano porque nos dieron un hogar seguro y fuerte, y nos dieron una verdadera oportunidad para perseguir nuestros sueños. Hicieron posible que sus hijos hiciéramos todo lo que no pudimos hacer a nuestra edad.

Esa es nuestra historia pero creo que es muy común en comunidades inmigrantes.

P: Ha habido cierta controversia sobre el uso del término “exiliados” para personas que como sus padres, salieron de Cuba antes de la revolución. ¿Cómo define usted lo que es un exilio?

R: Cualquier controversia al respecto no existe dentro de la comunidad exiliada. Yo vivo en la comunidad cubana en el exilio y nunca vi ni escuché que hubiera ninguna controversia. La comunidad cubana en Estados Unidos tiene una historia larga y complicada, siempre hubo cubanos exiliados. José Martí uno de los patriotas de la independencia cubana fue un exiliado que vivió en Tampa y Nueva York por muchos años. También había exiliados en los años 40 y 50 que fueron exiliados del gobierno que había en Cuba en ese momento.

Exilio no es un tecnicismo, es un estado mental, es una separación permanente de la nación en la que uno nació, la imposibilidad de regresar y compartir con sus familias. Mis padres querían haber tenido esa opción de regresar. En el libro hablo de cómo ellos se sintieron descorazonados después de unos años y pensaron en regresar a Cuba bajo el nuevo gobierno que trajo alguna esperanza. Cuando regresaron de visita, el hermano de mi papá le dijo que no lo hicieran y qué bueno que no lo hicieron. Mi abuelo si regresó y trabajó en Cuba varios años y luego obviamente tuvo que salir de nuevo en 1963.

Siempre fui consciente del dolor de mis padres por no poder regresar, mi papá nunca vio a sus hermanos antes de morir, ni compartir con sus hijos las calles donde creció, donde ellos se casaron o sus padres estaban enterrados. Para mi abuelo fue peor porque tuvo que vivir bajo ese gobierno por varios años y tuvo que escapar de ese país. Así que yo crecí rodeado de ese ambiente y esos sentimientos.

P: Entonces cual es en su opinión la diferencia entre un exiliado y un inmigrante. ¿Debe de haber leyes diferentes que beneficien a unos más que a otros?

R: Un exiliado es un tipo de inmigrante. Todo depende de las razones por las que vienes y por las que no regresas. Obviamente para muchos exiliados es el deseo de haber podido regresar. No sólo han sido los cubanos, los nicaraguenses y venezolanos que quisieran vivir en su país pero no pueden por razones políticas y económicas, muchas veces esas razones están mezcladas.

Respecto al trato diferente, mis padres inmigraron 1956 de manera que siempre hubo inmigración hacia este país, pero también tenemos la historia de hacer acomodos especiales de acuerdo a cosas que ocurrían en el momento, sea la crisis de los refugiados cubanos en los 50 y 60 hasta ahora con Nicaraguenses con NACARA, personas de centroamérica, TPS, con los Haitianos tras el terremoto. El país responde con compasión a grupos que vienen aquí bajo circunstancias especiales no totalmente bajo su control y pienso que esa es la diferencia de las políticas migratorias. Ahora hay intenciones en el Congreso de revisar la Ley de Ajuste Cubano y debido a las tendencias de la inmigración cubana quizá es algo que haya que discutir.

P: Y sin embargo, el tema migratorio es casi siempre una combinación de temas políticos y económicos. Muchos expertos coinciden en que las leyes de inmigración realmente no han evolucionado para responder a las necesidades económicas de Estados Unidos. El argumento es a favor de una reforma amplia y legalización de indocumentados. ¿Está de acuerdo y cómo se lograría?

R: Si, no creo que tengamos un sistema migratorio para el Siglo XXI. No tenemos un programa de trabajadores huéspedes que funcione. El libro habla del debate migratorio, y la verdad es que al haber crecido donde lo hice y también por mis ideas políticas creo que tengo una perspectiva única por ambos lados. Por una parte la mayor cantidad de inmigrantes que viene cada año incluyendo los que vienen ilegalmente viene en su mayoría en busca de una vida mejor. Si tu esposa va a la cama todas las noches llorando y tus hijos tienen hambre o están en peligro de entrar en una pandilla de drogas, o de ser secuestrados, habrá pocas cosas que no seas capaz de hacer para darles un mejor futuro. Y creo que hay que entender el tema migratorio desde ese punto de vista.

Por otro lado debemos entender que Estados Unidos es aún el país más generoso del mundo hacia los inmigrantes, un millón de personas viene legalmente cada año, ningún otro país del mundo se le acerca y sí tenemos un problema de inmigración ilegal, disminuir eso y criticar a quienes cuestionan eso y llamarlos anti inmigrante es injusto. Tenemos que buscar una solución que tome en cuenta estas dos perspectivas.

Por un lado que estamos hablando de seres humanos que se encuentran aquí indocumentados y que podemos simpatizar y comprender su situación por otro lado hay leyes migratorias que deben ser cumplidas y respetadas. ¿Cómo balanceas eso? No es facil, es muy dificil, a eso quiero ser capaz de contribuir y eso trato de explicarlo en el libro cuando hablo de inmigración, tenemos que buscar la forma de que estas dos realidades sean reconocidas y de que funcionen juntas.

P: Y entonces… ¿va a seguir intentándolo? ¿Va a seguir intentando una solución más permanente para los jóvenes?

R: Estábamos en el proceso de hacer eso en forma responsable. No es facil porque mucha gente viene a esta negociación con las heridas de pasadas batallas que han sido divisivas. Durante mi campaña al senado y en mi libro hablo del creciente consenso de que hay que hacer algo para acomodar a estos jóvenes que están indocumentados sin tener alguna culpa. Creo que la decisión del Presidente anunciada la pasada semana, mientras estoy seguro de que los jóvenes que podrían ser beneficiados la verán como algo bueno en el corto plazo, me temo que hará más dificil a largo plazo buscar una solución porque está ignorando al Congreso, está implementando una política pública sin respetar a los límites de su poder constitucional hacerlo de esa manera, muchos sentirán que ayuda, pero hay un problema a largo plazo. Hacerlo como lo hizo, sin contribución de ningún republicano, sabiendo que estábamos trabajando en este tema, la Casa Blanca ni siquiera nos llamó para preguntarnos nuestra opinión o para obtener nuestro apoyo. Hacerlo de esa manera hace más diferente lograr el consenso que necesitamos para encontrar el balance del que hablé antes.

P: Y sin embargo, su voz como hijo de inmigrantes, como senador de origen latino y como persona responsable que quiere tomar en cuenta ambos lados del asunto parece ser la única o una de las pocas dentro de su partido.

R: No creo que sea verdad. Hay otras voces en el partido que quisieran ver ese balance creo que como lo digo en el libro, vivir en una comunidad en la que ambos lados están presentes, quizá se me permita tener una voz que otros no tengan. Pero teníamos un consenso que estábamos empezando a construir. Por tanto tiempo inmigración nos ha dividido, y no debería hacerlo. Más bien debemos estár orgullosos de ser una nación de inmigrantes, y de que tenemos una política migratoria generosa. Pero no podemos despreciar a quienes se preocupan por la inmigración ilegal, ese punto de vista es válido y es importante que lo reconozcamos. Eso no recibe atención o respeto. Nadie cubre que hay millones de personas de origen hispano que están en sus países esperando para venir legalmente, están en México, Guatemala, El Salvador, Colombia, han hecho sus documentos, qué le decimos a ellos? ¿Que vengan ilegalmente porque es más rápido y barato?.

P: Estamos en espera de la decisión de la Corte Suprema en torno a la SB 1070. ¿Qué va a ocurrir si se reafirma? ¿50 leyes de inmigración en 50 estados del país?

R: La forma responsible de cubrir esto es recordar a la gente que la Corte Suprema va a determinar la constitucionalidad de esta ley de Arizona, si el estado tiene el poder de hacer esto. Durante mi campaña yo manejé este tema. Por un lado entiendo por qué un estado como Arizona está tomando estas medidas, debido al serio problema de inmigración ilegal y actuaron por medio de su legislatura. Sí creo que estados como Arizona tienen un derecho constitucional de aprobar este tpo de leyes. Por otro lado no creo que es la solución adecuada, no por ser constitucional es una buena idea. Yo creo que aunque esa ley sea buena para Arizona no quiero verla en Florida ni creo que debería ser un modelo para el país. Mucho mejor sería que el gobierno federal arreglara el sistema migratorio, crear soluciones para este problema. De otra manera veremos más leyes como esta. En Arizona y Alabama es una reacción local a un gobierno federal que no ha hecho nada para mejorar la inmigración en 20 años. Y hablo de esto cuando yo dije este me atacaron por los dos lados. Hay que balancera un tema tan complicado.

P: Una pregunta sobre las elecciones. ¿Cómo podría Mitt Romney o los republicanos atraer el voto latino siendo que todas las encuestas siguen mostrando una inclinación hacia los demócratas? ¿Cómo hacerlo sin apoyar una reforma amplia o rechazar a personas como Kris Kobach?

R: Como esta entrevista es sobre el libro quisiera usar el mismo para ilustrarla. Yo hablo allí de la historia de mi madre y mi padre, dos personas que vinieron a este país sin conocer a nadie, sin casi hablar inglés y sin contactos, trabajaron toda su vida, nunca fueron ricos pero mi papá fue un bartender, mi mamá fue cajera, doméstica. Ellos tenían trabajo porque otras personas arriesgaron su dinero para crear negocios , mi papá ganó dinero en propinas porque la gente podía viajar a Miami Beach o Las Vegas y nuestra economía era lo suficientemente saludable para que esto ocurriera. Por eso nos pudieron criar darnos lo que necesitábamos y hacer posible que estudiáramos una profesor, que yo, mi hermano y mis hermanas lo hicieran. Es muy típica esta historia, los inmigrantes que trabajan duro para que sus hijos puedan ser profesionales. Creo que es lo que los republicanos hacen mejor, quien puede proteger mejor el sistema de libre empresa en el país. Las políticas de Barack Obama hacen más dificil que este sistema funcione, que alguien habra un hotel como el lugar donde mi papá trabajó. Su política no funciona y por eso la gente no está ganando tanto dinero o saliendo de vacaciones. No pueden ir a comprar al Kmart donde trabajó mi mamá. Y esa es la oferta republicana y es el argumento que tenemos que hacer. Va a tomar tiempo.