En préstamos no todo lo que brilla es oro

En préstamos no todo lo que brilla es oro
Los anuncios que prometen resolver los problemas económicos de inmediato no siempre son la solución.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

!Cuidado con los préstamos escolares! Si no entiende lo que está firmando, al final del curso, puede acabar con mucho más que el diploma que buscaba–una deuda muy alta que no se puede borrar en la bancarrota.

Según el Departamento de Educación en Washington, el gobierno federal garantiza más de 60,000 millones de dólares en fondos al año para ayudar a personas a cursar estudios después de la escuela secundaria, casi el 70% de todo el dinero que se presta para estudiar.

En la mayoría de las escuelas hay un departamento que se encarga de ayudar al alumno a buscar préstamos o becas si carecen de los medios económicos para pagar la matrícula. En estos casos el alumno solicita el préstamo directamente a un banco u otra institución financiera, y si califica, ésta le presta el dinero para pagar las clases. El préstamo está garantizado por el gobierno federal y si el alumno no paga, éste reembolsa al banco que hizo el préstamo y empieza a colectar la deuda directamente al estudiante.

Por lo general las instituciones escolares que participan en este programa tienen una antigua y buena reputación. Sin embargo, ha habido incidentes de fraude.

Por ejemplo, hay casos de escuelas que le dicen al futuro alumno que ha ganado una beca y solicita un préstamo en nombre del alumno sabiendo que no califica. También hay ocasiones en que la escuela, después de recibir el dinero, cierra sus puertas antes que el alumno pueda terminar el curso.