Familiares de migrantes en EEUU votan por su regreso

“Quiero que vuelvan mis hijos, pero no para pasar trabajo con el desempleo”, confiesa Saúl Rojas, de 63 años, y cuyos hijos residen en Carolina del Norte
Familiares de migrantes en EEUU votan por su regreso
Saúl Rojas junto a su hija y su nieta cuando iban de camino a la casilla.
Foto: Especial / Gardenia Mendoza Aguilar

MÉXICO, D.F. – Mientras los 40,737 sobres voto recibidos desde el extranjero esperan para ser contados a partir de las 6:00 de esta tarde, familias de migrantes intentan desde sus casillas hacer segunda para influir en una agenda común, la agenda del éxodo.

“Quiero que vuelvan mis hijos , pero no para pasar trabajo con el desempleo”, resume Saúl Rojas, de 63 años, que vio partir a sus hijos hace 13 años.

Al escuchar al patriarca, el resto de la familia – esposa, hija y nieta- sueltan las lágrimas apenas retenidas para no arruinar la gala del domingo de votaciones.

Carlos y Ricardo, los hijos migrantes, hicieron presión desde Carolina del Norte: “Tiene que haber haber un cambio”, dijeron y cada miembro interpretó ese cambio a su manera.

Paola, la hija que se hace cargo en México de los padres con impedimentos, lo reveló como una transformación de género como mujer, madre soltera de dos niñas a quien el padre no pasa pensión desde hace más de una década.

“Lo pensé mucho, pero creo que es tiempo de una presidenta”, dice dibujando una sonrisa con la que asusta el rostro cansado de los desvelos de cuidar a un padre diabético con ambas piernas mutiladas.

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Saúl Rojas la escucha atento y hace una mueca de sorpresa al escuchar la decisión de su hija: Hasta anoche ninguno había decidido a cuál de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República darían su confianza.

Habían descartado a Gabriel Quadri, del Partido Nueva Alianza (Panal) “porque no tiene futuro” con sólo 4% de intensión de voto y del resto dudaban.

“El poder sólo lo quieren para ellos y ya que llegan se olvidan de uno”, observa Saúl desde una destartalada silla de ruedas que ya no gira y tiene varios remiendos en el asiento.

“Mire cómo estoy diabético, casi ciego, y en el seguro social no me la quieren cambiar”.

Ante las dudas y quejas de su marido, Rafaela Dávila, prefiere guiarse por el criterio de sus hijos que son izquierdistas seguidores del candidato de la coalición Compromiso por México, Andrés Manuel López Obrador.

“Yo confío en ellos”, confiesa Rafaela. Camino a la casilla, los Rojas se observan como unos sólidos votantes, aún con las dudas del patriarca. Saúl reflexiona su sufragio hasta el último minuto, loma abajo, mientras su hija lucha contra la gravedad de la silla de ruedas de su padre que podría irse de boca, sin frenos.

Desde un televisor se escucha una algarabía porque está a punto de votar en Atlacomulco, Estado de México, el candidato Compromiso por México, Enrique Peña Nieto entre cámaras de fotografía y video.

Saúl también se abre espacio, más solo entre las cajas de votación que sumará a los votos de sus hijos que esperan custodiados por marinos, listos para ser abiertos esta tarde sobre 209 mesas de escrutinio y cómputo en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, campus Ciudad de México.