Tengamos fe en nuestra juventud

Por Bea González Comisión Latina del Condado de Riverside. Debemos crear oportunidades para los muchachos y hombres jóvenes de color en las comunidades donde viven – donde empieza la salud.

Los jóvenes saludables y exitosos no nacen, se nutren. Todos los jóvenes necesitan ciertas cosas – no solo de su familia sino también de la sociedad para poder crecer en forma saludable y tener éxito en la vida.

Además de necesitar amor y apoyo de sus familias necesitan también lugares saludables para jugar, buenos maestros, buenas escuelas y oportunidades después de graduarse de la escuela preparatoria o la universidad.

Sin embargo, muchos jóvenes en California, especialmente los hombres jóvenes de color, tienen menos probabilidades de tener acceso a todos esos factores que influyen en su crecimiento saludable y exitoso.

Esto explica porqué los hombres jóvenes de color tienen menos probabilidades de graduarse de la escuela preparatoria y asistir a la universidad que sus homólogos blancos y femeninos. Este no es solo un problema para nuestros hombres jóvenes. El futuro de nuestro estado está asociado al futuro de nuestra gente joven.

¿Por qué enfocarse en los hombres jóvenes? Es muy probable que el camino de un hombre joven hacia el crecimiento esté relacionado con la experimentación a medida que ejerce su independencia. Esas acciones, que para otros jóvenes serian tratados como errores de juventud, son juzgados en forma más severa cuando se trata de hombres jóvenes de color.

Es por ello que vemos mayores índices de expulsión entre los muchachos y hombres jóvenes de color y más hombres jóvenes de color que van a la cárcel.

Es el momento de establecer expectativas más altas. Debemos crear oportunidades para los muchachos y hombres jóvenes de color en las comunidades donde viven – donde empieza la salud.

La buena noticia es que ya existen programas y políticas que están obteniendo resultados.

En la Comisión Latina del Condado de Riverside, nos hemos asociado con el Distrito Escolar Unificado de Coachella Valley y funcionarios electos para proporcionar servicios de salud mental a los jóvenes – en su mayoría hombres jóvenes de color – quienes se encuentran en la mira de la suspensión o expulsión debido al abuso de drogas u otros factores que contribuyen a la depresión y a la baja autoestima.

Ese programa ayudó a Erik Monreal, quien fue enviado a nosotros desde la Escuela Preparatoria Coachella después que sus calificaciones bajaron y fue encontrado en la escuela bajo los efectos del alcohol. Los servicios de salud mental lo ayudaron a mantenerse sobrio, mejorar sus calificaciones y establecer metas a corto y largo plazo. Ahora Monreal se encuentra camino a graduarse. Después de la graduación piensa enlistarse en la Infantería de Marina y asistir a la universidad.

Este nuevo enfoque está funcionando. De acuerdo con de Departamento de Educación de California, nuestro programa ha contribuido a disminuir los índices de suspensión y expulsión en el distrito escolar. Durante el año escolar 2009-2010, 60 estudiantes fueron expulsados. Durante el año escolar 2011-2012, 26 estudiantes fueron expulsados.

El pasado viernes los legisladores estatales vinieron a Coachella para escuchar las historias de jóvenes como Erik. El evento fue parte de una serie de audiencias convocados por la Comisión de Estudio sobre el Progreso de los Muchachos y Hombres de Color de la Asamblea de California.

Erik fue afortunado. De haber estado en otro distrito escolar, no habría existido un programa que lo ayudara a permanecer en la escuela y traerlo de vuelta a la senda para convertirse en un adulto saludable.

Es por eso que para nosotros es crítico apoyar programas que estén dando resultado y asegurarnos que puedan expandirse a otras partes de nuestro estado.

Pero no podemos detenernos allí. Debemos creer en nuestros hombres jóvenes. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de perder una generación de jóvenes que pueden contribuir grandemente con nuestra sociedad.