Estadounidenses no logran ahorrar

Dos tercios de la población no podrían encarar ningún imprevisto.

La situación económica  impide guardar dinero.

La situación económica impide guardar dinero. Crédito: Archivo / La Opinión

Rosario Arvizu es dueña de un salón de belleza en Palmdale, California, desde hace siete años. Es una pequeña empresaria que da empleo a otras dos personas y tiene su casa propia. Podría decirse que ya alcanzó el “sueño americano”.

Pero la realidad de Arvizu es muy distinta. Recientemente tuvo que mudar su negocio a un local más económico, subarrendar parte del inmueble y está a punto de perder su casa en un “short sale”.

Lo que es peor, su situación económica pende de un hilo y va día a día.

“Que venga lo que venga y a ver qué pasa”, dice Arvizu. “No tengo ni un peso ahorrado”.

Su mayor temor es que si algún miembro de su familia muere se verá en la necesidad de pedir prestado o hacer un “car wash” para sepultarlo.

La situación de Arvizu es muy similar a la de dos tercios de los estadounidenses: no tiene suficientes fondos a la mano para cubrir sus gastos durante cinco meses en caso de una emergencia financiera, como revela una encuesta de bankrate.com dada a conocer esta semana. El resto como Arvizu, simplemente no tiene ahorros.

Asesores financieros como Franklin Brownstain, cuya oficina se localiza en Encino, recomiendan a sus clientes crear un “fondo financiero de emergencia” con una cantidad equivalente a los gastos fijos de por lo menos tres meses, con dinero que pueda convertirse rápidamente en efectivo: cuentas bancarias con disponibilidad inmediata.

Con la recesión la riqueza de la clase media en el país ha quedado cada vez más reducida y su situación financiera más desprotegida.

Y aunque quienes están jubilados parecen estar mejor preparados, con cuatro de cada diez diciendo que tiene suficientes fondos para cubrir por lo menos seis meses de gastos en caso de una emergencia financiera, un 26% no llegaría ese periodo y el 18% no cuenta con ahorros ni siquiera para un mes.

“Lo que estamos viendo ahora es que las familias están buscando asesoría financiera no para proteger su futuro o prepararse para una emergencia, sino para ajustar su presente económico: dónde y cómo pueden recortar sus gastos para llegar a fin de mes, y empiezan a recortar su aportación a planes de retiro, para el colegio de sus hijos o seguros de vida”, señala Brownstain.

Pero ¿Ahorrar de donde? Los estadounidenses no sólo han perdido gran parte de su riqueza que habían logrado acumular en casi dos décadas, sino que también están ganando menos dinero.

De acuerdo a un reciente reporte del Banco de la Reserva Federal (Fed) el ingreso medio cayó casi un 8% en los últimos tres años, de $49,600 en 2007 a $45,800, en 2010 y en solo tres años el promedio neto de riqueza familiar – o sea el total de los bienes que se poseen menos la deuda que se tiene- cayó un 39%, de $129,400 en 2007 a $77,300 en 2010.

Dado que para la mayoría de las familias en la clase media sus bienes raíces constituyen la mayor parte de su riqueza y en mercados como California, Nevada y Florida, por ejemplo, el precio de la vivienda ha caído en dos dígitos, su estabilidad económica ha mermado considerablemente.

Un reporte de Pew Research Center encontró que en 2005, la plusvalía de las viviendas constituía cerca de dos terceras partes de la riqueza de los hispanos.

Además los hispanos, que tienden a tener menos activos en el sistema financiero, incluyendo cuentas de ahorros o acciones, resienten también más el alto índice de desempleo que los anglosajones, cuya tasa de desocupación es de sólo 7.4%, por debajo del promedio nacional, comparado con un 11% entre los latinos.

En 1997, Arvizu se sentía realizada: había logrado vender su casa en el Valle de San Fernando en $310,000, casi el doble de lo que pagó por ella siete años atrás. Con esto dio un enganche de 120,000 dólares para comprar otra propiedad en Palmdale que le costó $300,000. Después de no poder hacer el pago mensual de su hipoteca durante casi un año porque su esposo perdió el trabajo, el banco la está rematando en $127,000 para cobrarse la deuda.

“De esa venta sólo recibiré $3,000 para pagar mi mudanza. Perdí todo lo que había logrado acumular (en riqueza)”, lamenta Arvizu, de 51 años de edad. “Ahora sólo espero que haya suficientes fondos en el Seguro Social cuando yo me jubile”.

En esta nota

Ahorro crisis desempleo Dinero Economía EEUU hispanos

Suscribite al boletín de Empleos

¿Te gustaría recibir ofertas de empleo en Los Ángeles?

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y Google Política de privacidad y Se aplican las Condiciones de servicio.

¡Muchas gracias!

Más sobre este tema
Contenido Patrocinado
Enlaces patrocinados por Outbrain