Compañeros de trabajo le dan ganas de llorar al Presidente de Honduras

Dijo que no duda de sus ministros, pero que “hay equipos” a los que ve y se deprime porque sabe que no ejecutan lo necesario a tiempo

Tegucigalpa, 10 de Julio – El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, se volvió a quejar hoy por el accionar de algunos de sus más cercanos colaboradores, y aunque no citó a ninguno en particular, dijo que hay momentos en que le causan “tristeza y hasta ganas de llorar”.

En su reprimenda, Lobo señaló que hay algunas acciones que no se ejecutan con la prontitud deseada por el exceso de burocracia entre sus funcionarios.

El mensaje de Lobo trascendió por el Canal 8, estatal, que los martes transmite en directo la reunión del Consejo de Ministros, donde con frecuencia se queja de algunos de los altos cargos que le acompañan en el Gobierno, algunos desde que asumió el poder, el 27 de enero de 2010.

Varias veces el Ejecutivo se ha quejado del mal funcionamiento que, según él, hay en la Secretaría de Salud y ha dejado entrever que destituirá a su titular, Arturo Bendaña, pero no lo ha hecho, ni el funcionario ha renunciado.

Según el presidente, quien también ha reprendido públicamente a sus colaboradores por estar hablando por teléfono en plena sesión del Consejo de Ministros, el retraso en algunas actividades del Gobierno obedece a que sus superiores “no obligan a los equipos a trabajar con agilidad o porque no hacen los cambios necesarios”.

Lobo pidió a los ministros que revisen el personal que tienen en las diferentes instituciones y que no contraten empleados solamente por haberse activado en política.

El gobernante también considera que entre sus funcionarios hay algunos “que tienen ímpetu” y “tienden a empujar las cosas”, pero hay otros que solamente simulan tenerlo y le dicen que sí arreglarán o resolverán algo, pero “no arreglan nada”.

Otros, a los que definió como los “antiímpetus”, son aquellos “que todo lo miran difícil”.

Dijo que no duda de sus ministros, pero que “hay equipos”, a los que ve y le dan “ganas de llorar, porque las veces que se han sentado conmigo, nada se puede, aquí nada se puede hacer”, lo que a su juicio, “eso no puede ser”.