Contra el insomnio

Una amiga me preguntó la semana pasada qué podía hacer para dormir toda la noche. Ella se duerme con facilidad, pero se despierta a mitad de la noche y no puede volver a dormir.

Ocasionalmente a mí también me ha sucedido.

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) una de cada cuatro personas en EEUU reporta problemas ocasionales de insomnio, y casi el 10% experimenta insomnio crónico.

Uno de los primeros pasos es identificar si el insomnio se debe a problemas de salud como diabetes, presión cardiaca, obesidad y/o depresión. En estos casos, se debe tratar la causa si se quieren resultados duraderos.

Cuando el problema es ocasional o si se desea alivio inmediato mientras se abordan las causas principales, hay algunas comidas y bebidas que pueden ayudar:

Plátano o banana. El plátano contiene magnesio, un relajante muscular.

Té de manzanilla. No sólo relaja sino ayuda a conciliar el sueño

Almendras. Poseen triptófano y magnesio que ayudan a inducir el sueño

Pan integral. Es rico en vitaminas B1 y B6 y ayuda a que el triptófano llegue al cerebro.

La avena. Es una de las mejores fuentes de melatonina y posee hidratos de carbono que ayuda a liberar serotonina que sirve para relajarse y dormir.

Miel. Endulzante de té de manzanilla o de tilo.

El relajamiento a través de la respiración profunda también puede ayudar si se hace unos diez minutos antes de irse a la cama o en ella. Los ejercicios de respiración profunda consisten en aspirar lentamente utilizando siempre el diafragma, contar hasta 10 antes de sacar el aire.

Recuerda lo que decía el padre de la medicina, Hipócrates: “Que tu comida sea tu medicina”.