Piden ayuda para indocumentado en coma por sobredosis

Un joven indocumentado yace en un hospital en Indiana y sus padres piden ayuda para solventar los gastos médicos

Piden ayuda para indocumentado en coma por sobredosis
El joven Juan González.
Foto: Cortesía Familia Juan González

Chicago.- Un joven indocumentado que soñaba con la futura protección de la acción diferida yace en un hospital mientras sus padres piden ayuda para solventar los gastos médicos y confían en que un milagro lo recupere del estado de coma provocado por una mezcla de alcohol y drogas.

Juan González, oriundo de México y de 21 años de edad, es uno de los 70.000 jóvenes “soñadores” de Illinois que esperan el comienzo del registro de Inmigración el 15 de este mes para protegerse de la deportación y aspirar a un permiso de trabajo.

Después de completar la educación secundaria en Estados Unidos, a donde llegó de niño procedente de Michoacán, no pudo ir a la universidad y comenzó a trabajar.

El anuncio de la acción diferida “lo tenía muy ilusionado”, dijo hoy a Efe su padre, Alberto.

“Pero ahora se cayó todo y solamente lo podría salvar nuestra confianza y fe en Dios”, agregó.

Unas 20 personas realizaron una vigilia el miércoles frente al hospital Saint Margaret de Hammond, Indiana, donde Juan estuvo conectado a un respirador durante varias semanas.

Según su padre, aunque ahora respira por sus propios medios los médicos le han dicho “que no le funcionan bien los órganos y permanece en coma”.

Juan salió a festejar con amigos durante un fin de semana y sufrió un paro respiratorio, provocado aparentemente por la mezcla de alcohol y drogas, cuando regresaban a la ciudad de Calumet, Illinois.

Los jóvenes se habrían asustado y en lugar de trasladarlo al hospital más cercano lo llevaron a su casa.

“Cuando los padres vieron que tenía los labios azules lo llevaron al Saint Margaret, pero había pasado mucho tiempo sin que el cerebro recibiera oxígeno”, dijo a Efe Jesús Vargas, de la iglesia Nuestra Señora de las Américas, que ayuda a la familia.

Alberto González afirma que su hijo no consumió drogas, sino que “alguien se la puso en la bebida”.

En la vigilia los participantes oraron por la recuperación de Juan y también para que “los jóvenes tomen cuidado con lo que los rodea cuando salen con amigos”, dijo Vargas.

“Lo que le sucedió a Juan podría ocurrirle a cualquiera de nuestros hijos”, agregó.

A pesar de ser indocumentado y de carecer de seguro médico, Juan “ha sido atendido con dignidad y respeto” en el hospital, dice un comunicado de la campaña “Todos somos Juan González”, que recauda fondos en la comunidad latina para ayudar a la familia.

El próximo paso sería su traslado a una unidad de rehabilitación, pero como la familia no la puede pagar ha optado por alojar a Juan en su casa.

Un donante anónimo se ofreció a comprar una cama de hospital y la comunidad ha colaborado con fondos para comprar pañales desechables, alimentos especiales y suministros médicos.

Sin embargo, la solidaridad comunitaria “no oculta la triste realidad de los jóvenes adultos indocumentados en esta nación”, dijo Julie Contreras, representante de la organización LULAC en la vecina ciudad de Waukegan, Illinois.

Dijo que la acción diferida es una “solución temporaria”, y reclamó al Gobierno “una solución permanente y un camino a la legalización” para que todos los pacientes indocumentados puedan recibir “el tratamiento médico humano que se merecen”.

Jesús Vargas dijo que la vigilia del miércoles sirvió además para demostrar que la comunidad inmigrante “está atenta y vigilante en Illinois”, protegiendo a pacientes como Juan González que en algunos casos pueden ser enviados de regreso a sus países por los hospitales, al carecer de seguro médico.