Tiroteos, robos y asesinatos plagan las salas de juego en Houston

En salas de juego de Houston y Harris son comunes los tiroteos, robos y hasta asesinatos, pero frenar las apuestas en ellas es complicado para la policía por la astucia de quienes las operan y las peculiaridades de las normas en la materia
Tiroteos, robos y asesinatos plagan las salas de juego en Houston
En Houston, a diferencia de ciudades con casinos, las máquinas de juego no pueden ofrecer apuestas ni premios en efectivo.
Foto: AP

Tiroteos, robos y hasta asesinatos en algunas de las cientos de salas de juego dentro del Condado de Harris ocurren con frecuencia. Muchos de los robos que se llevan a cabo, según las autoridades, ni siquiera se reportan porque muchos de estos lugares operan de forma clandestina e incluso si cuentan con los permisos para operar no quieren que la policía llegue a investigar y se dé cuenta de que se está apostando dinero.

No en todas las salas de juego se realizan actividades ilegales, pero las autoridades están preocupadas por el problema. La operación de las máquinas no es ilegal si se cuenta con el permiso, pero sí lo es que en esas máquinas se realicen apuestas de dinero o se den premios en efectivo.

Mientras que los agentes de policía del Condado luchan por cerrar las salas de juego en las que se realizan apuestas en las áreas no incorporadas de Harris, dentro de los límites de la ciudad de Houston la policía enfrenta sus propios retos con estos locales: uno de ellos es que no es fácil cerrar por completo estos lugares, otro es que los clientes no dejan de frecuentarlos a pesar de los peligros que rodean a muchos de estos establecimientos.

Por ejemplo, el sábado 7 de julio hubo un intento de robo en una sala de juegos que terminó en un tiroteo a plena luz del día entre tres sospechosos y el guardia de seguridad que vigilaba una sala de juegos ubicada en la calle Airline, en el norte de la ciudad. Uno de los sospechosos fue herido y los otros dos se escaparon. Dos días después esa sala de juegos estaba operando.

“Sí, me enteré que hubo un tiroteo pero vine porque aquí tengo amistades y la verdad tengo un vicio, me gusta jugar las maquinitas, no lo niego, pero sí admito que es muy torpe de mi parte venir a estos lugares”, dijo Elena Rodríguez a RUMBO en las afueras de la mencionada sala de juego.

Rodríguez no fue la única que regresó a esa sala de juegos unos días después del tiroteo y aunque los intentos de robo a este tipo de establecimientos se dan con frecuencia muchas personas no dejan de frecuentar estos lugares.

El Departamento del Sheriff y la Policía de Houston admiten que ni siquiera saben cuántas de estas salas de juego operan actualmente.

“Uno de los problemas que tenemos es que las máquinas en sí no son ilegales y es complicado comprobar que se está apostando en estos lugares si antes no se lleva a cabo una investigación”, dijo Christina Garza, portavoz del sheriff del Condado.

Un oficial encubierto de la División de Vicios (Vice Squad) del Departamento de la Policía de Houston que habló con RUMBO comentó que a pesar de que logran frenar las operaciones de apuestas de algunas salas de juego, a los dos o tres días ya están operando nuevamente porque el proceso para clausularlas por completo es demasiado largo.

Las salas de juego son un blanco para ladrones porque en estos establecimientos se maneja todo en efectivo y es precisamente por ese dinero que los dueños y clientes toman el riesgo.

Otro de los factores que favorece a los dueños de estos establecimientos para poder seguir operando es que por lo regular rentan la propiedad donde instalan sus máquinas de juego y emplean a personas que las administran y que a la vez prestan sus nombres para adquirir los permisos que se requieren para operar. Así que cuando la policía realiza una redada la persona que es arrestada o recibe las infracciones termina siendo el encargado y no el dueño.

El oficial encubierto agregó que el Departamento de Policía de Houston no cuenta con suficientes agentes para poder ir más agresivamente en contra de las salas de juego donde se realizan apuestas o se dan premios con dinero y que cada vez más se les complica llevar a cabo investigaciones porque los guardias de seguridad y los encargados de las salas de juego recientemente son más cautelosos cuando se trata de dejar entrar clientes nuevos. Es por eso que en la mayoría de estos establecimientos aparecen anuncios que indican que solamente pueden ingresar miembros.

La policía dice que algunos clientes se dejan engañar por los encargados que les dicen que las salas de juego son legales y que se puede apostar porque cuentan con permisos, pero este agente encubierto dice que apostar en salas de juego en Texas es ilegal y no hay vuelta de hoja.

Los permisos que aparecen en las máquinas son los que se requieren por el estado, condado y ciudad para cualquier máquina que ofrece un servicio, sea una dispensadora de bebidas, cigarros o dulces o para las maquinitas donde se pueden ganar juguetes. Si las máquinas en las salas de juego cuentan con estos permisos esto solo les permite funcionar legalmente pero no les da permiso de realizar apuestas ni para dar premios en efectivo.

En estas salas de juego, según este agente encubierto, los clientes la llevan de perder porque las máquinas no están regularizadas y los dueños las pueden programar para que no paguen.