Que nada te detenga

Yelena Isinbayeva es un ejemplo de lo que se puede lograr con voluntad y disciplina.
Que nada te detenga
Manu Ginobili y la albiceleste deberán jugar hoy por nota.
Foto: EFE

Todos soñamos con convertirnos en los mejores dentro de lo que nos gusta, por ejemplo, si lo que más feliz te hace es pintar, te apuesto que querrás convertirte en la nueva Frida Kahlo. Pero hay ocasiones, en la que por más que deseemos ser muy buenos para eso que tanto nos agrada y pongamos todo el esfuerzo para hacerlo realidad, se presenta algo que nos detiene, pero que no debe ser motivo para que nos desanimemos sino al contrario, para descubrir otras cualidades, tal y como le ocurrió a una gran deportista.

Ella se llama Yelena Isinbayeva, y sus veinte récords mundiales en salto de pértiga –garrocha- no reflejan lo que en un principio fue su gran ilusión. Cuando soñaba despierta era capaz de verse en el podio recibiendo una medalla, pero su escenario no era una pista de atletismo sino junto a los aparatos de gimnasia.

Yelena tenía una gran desventaja para hacer realidad su objetivo: Era demasiado alta para poder desempeñarse con facilidad, en un deporte que necesita de personas de baja estatura, pero si crees que esto la detuvo, te equivocas.

Esta atleta no se rindió, sin embargo, su entrenador le aconsejó, que una debilidad en este deporte la podía convertir en una fortaleza en otro, y le recomendó intentar el salto de pértiga. Ella supo escuchar, y los resultados no tardaron en aparecer, pues tan solo en los últimos Juegos Olímpicos en Beijing ganó la medalla de oro con un salto de 5.05 metros de altura.

Como verás, no siempre es posible destacar en lo que más te gusta, pero esto no significa que tengas que desanimarte y quedarte con los brazos cruzados sin intentar algo más. Si a ti te ha pasado una situación igual a la que le tocó vivir a Yelena, debes de tener presente que todas las personas tienen cualidades diferentes y tú no eres la excepción.

Es posible que cuando las cosas no te salen como tú quisieras, te pongas muy triste y pienses que a lo mejor no eres buena para nada, pero esto no es así.

Aún cuando a ti te guste mucho bailar y los pasos no te salgan bien, no quiere decir que tengas que dejar de hacerlo, puedes seguir practicándolo solamente para divertirte y disfrutar de él; y al mismo tiempo, debes tratar de descubrir el resto de tus cualidades para que las aproveches al máximo.

Para encontrar cuáles son, debes estar muy atenta no solamente a lo que los demás puedan ver en ti, sino también animarte a conocer otras actividades, como por ejemplo: Tal vez nunca has explorado el dibujo, y resulta que eres capaz de hacer paisajes increíbles; o es posible que seas muy buena para jugar volibol o para escribir poemas y cuentos.

Lo más importante es que siempre te sientas segura de que eres muy valiosa. Todas las personas podemos ser muy buenas para algo y tal vez no lo seamos tanto para otras actividades, pero no por eso perdemos valor. Aunque en ocasiones no seas la estrella de tu equipo de básquetbol, o no bailes con tanto ritmo como Beyoncé, es seguro que habrá muchas otras disciplinas en las que seas tú quien marca la diferencia. Además recuerda que el hecho de que pongas todo tu entusiasmo y des lo mejor de ti para lograr lo que tanto deseas, te debe hace sentir feliz y satisfecha.

Dice Yelena Isinbayeva: “No siempre se empieza en el sitio donde se acaba” con esto quiere decir que, a veces, vas a iniciar queriendo hacer algo y tus cualidades o las oportunidades que se presenten te pueden llevar por otros caminos, pero una clave para tomar el rumbo correcto es que tengas confianza en ti misma y que estés dispuestas a esforzarte para llegar a tu meta.

Colaboración de Fundación Teletón México

“El principio de la paciencia empieza por uno mismo”

bojorge@teleton.org.mx