Para combatir el desempleo

Las ventas directas se han convertido en refugio ante la recesión económica

Para combatir el desempleo
Lillian Melgar vende productos de Princess House.
Foto: Ciro Cesar / La Opinion

Tras la recesión económica que ha dejado un alta tasa de desempleo que no quiere ceder, miles y miles de personas han caído en la categoria de “tanto vendes, tanto ganas”.

En ese caso está Yanalte Menéndez, madre de tres hijos y residente de Santa Clarita, quien perdió su empleo como secretaria en una agencia de bienes raíces. Al quedarse sin un ingreso, lo último que pensó fue quedarse en casa.

Tras varias entrevistas de trabajo sin éxito, y sin más experiencia laboral que la que había adquirido organizando la agenda de varios agentes de venta y compra de casas, Menéndez se decidió a probar suerte vendiendo ropa y zapatos por catálago a una reconocida empresa mexicana que ha comenzado a expandirse en California.

“No me puedo quejar, no gano mucho, pero me estoy descubriendo como vendedora. No es un trabajo de tiempo completo y puedo atender a mis hijos”, dice Menéndez. “En tiempo de crisis es cuando uno más oportunidad tiene de descubrir su potencial, te vuelves creativo para no morirte de hambre”.

Como Menéndez muchas personas, principalmente mujeres, amas de casas, están encontrando en las ventas directas de productos o servicios a través de demostraciones en casas, catálagos o internet, una opción para palear la mala economía.

De acuerdo con la firma de investigación International Data Corp., en Estados Unidos hay actualmente unos 3.6 millones de personas que perciben ingresos a través de las ventas directas.

Eso explica que mientras muchas empresas minoristas privadas han recortando su nómina o cerrando tiendas, aquellas dedicadas a las ventas directas tales como Princess House, Herbalife, Amway, Avon, Mary Kay o Jafra, por citar algunas de las más reconocidas, registraron crecimiento desde 2008 a la fecha en Estados Unidos.

Para las empresas de ventas directas, los vendedores como Menéndez son “consultores independientes” que ganan comision sobre los productos que venden.

La mayoríade estas empresas incentivan a sus consultores a reclutar a otras personas en forma de pirámide, donde los que están arriba ganan comisión por las ventas de los que están abajo.

Los primeros posibles compradors generalmente son amigos, familiars o companeros de trabajo a traves de los cuales se va estableciendo una red de referencias.

Hace 38 años, Lillian Melgar, quien comenzó a vender productos de Princess House, porque quería regalos para decorar su nueva casa, pero lo que más la motivó fue la posibilidad de ganarse un viaje a España.

“Ese viaje me lo gano por que me lo ganó, me dije y comencé a vender duro”, recuerda, quien casi cuatro décadas después, tiene su propia oficina desde donde atiende a su red de más de 10 mil consultores que se exitende por varios estados, generándole ingresos “de seis dígitos” que, asegura, le han permitido comprar seis casas y pagarle una carrera a sus hijas.

“Muchas mujeres que han perdido el empleo o que han despedido a sus esposos se han unido a Princess House como una opción para ganar ingresos”, dice Melgar, cuya red de consultantes aumento de 6,000 en 2009 a 10,107, en 2012, pormada principalmente por latinas, el grupo de mayor crecimiento en la empresa.

“Una red así se logra trabajando, trabajando y trabajando. Esto es un negocio y la gente que lo toma en serio sabe que tiene que trabajar”, dice Melgar. “Ahora una pesona que hace tres demostraciones a la semana puede ganar $450 dolares, para eso tiene que vender $2,500 dolares, por lo cual cobra una comision del 35%”.

El sistema de empresas de ventas directas también conocidas como de “multinivel” han sido objeto constante de críticas, pero la Comisión Federal de Comercio (FTC) ha determinado que este modelo de operación es legal.

En julio, la Asociacion de Ventas Directas, la cual agrupa a unas150 de las principales empresas que fabrican y distribuyen bienes y servicios que son vendidos directamente a los consumidores, indicó que las ventas totales en 2011 fueron de 29,870 millones de dólares, un 4% más que el ano anterior.

“A pesar del clima económico, las ventas directas continúan siendo una fuente de ingresos y apoyo para los consultantes independientes a través de todo el país”, indicó Joseph Mariano, presidente de la DSA.

“Empezar un pequeño negocio cuando la economía está en crisis es un gran logro”, agregó Mariano.

Connie Tang, presidenta nacional de Princess House, dedicada a la venta de productos de cristal para el hogar y más recientemente de baterías de cocina de acero inoxidable, explica que las ventas directas tienen un gran futuro en el nuevo modelo económico de Estados Unidos y a nievel global.

“Para salir de la recesión se requiere crear más negocios dado que las corporaciones no pueden absorver el volumen de mano de obra existe”, dice Tang. “Hay mucha gente que necesita la oportunidad y esta dispuesta a tratar su propio negocio, y las ventas directas son una oportunidad. En los tiempos difíciles es cuando se abre la mente para encontrar formas de atraer mas ingresos al hogar”.

“No revisamos ni pedimos documentos (migratorios), no importa de donde vienen ni su nivel de educacion o su idioma, sino la pasión que tienen para crecer”, dijo Tang, cuya empresa registró un crecimiento del 46% entre 2009 y 2011, los años más pesados de la recessión, aumentando su número de “consultores independientes” en un 29%, en el mismo periodo.

Sheryl Adkins-Green, vocera de Mary Kay, coincide con Tang. “La realidad es que la gente joven esta batallando para encontrar empleo. De las 94,000 personas que comenzaron negocios de Mary Kay en el Segundo trimester de 2012, la tercera parte de ellas son de la generacion Y”.

Adkins-Green indicó que las ventas directas son una opción viable que provee educación relevante y experiencia en el mundo real mientras les ofrece flexibilidad para continuar su búsqueda de trabajo.

Pero, ¿Qué tanto puede ganar una consultante? De acuerdo con la Asociación de Ventas Directas, el promedio de comisión es generalmente de entre 20 y 35%.

“Para mí esto no es trabajo, me atienden bien y recibo regalos”, concluye Melgar