Convenciones nacionales no tienen misterio

Estos eventos antiguamente eran mucho más emocionantes ya que dirigentes de los partidos se encerraban a negociar promesas y puestos, canje de votos para proyectos y otras recompensas

Estos eventos sirven para designar oficialmente a los candidatos, para aprobar la plataforma, para generar entusiasmo, aumentar la visibilidad de los dirigentes y para marcar los temas de la campaña.
Estos eventos sirven para designar oficialmente a los candidatos, para aprobar la plataforma, para generar entusiasmo, aumentar la visibilidad de los dirigentes y para marcar los temas de la campaña.
Foto: AP

Washington – Las convenciones nacionales de los partidos Republicano y Demócrata de EE.UU. serán este año coronaciones bien coreografiadas de los respectivos candidatos presidenciales, muy diferentes de las que otrora tenían debates y suspense.

“Son puro espectáculo”, dijo a Efe el profesor del Instituto Brookings, Stephen Hess, quien asistió como estudiante a sus primeras convenciones en 1952 en Chicago.

La semana próxima en Tampa, Florida, el Partido Republicano hará oficial la candidatura presidencial de Mitt Romney, un exgobernador de Massachusetts, quien ya ha designado a Paul Ryan, legislador de Wisconsin, como su candidato a la vicepresidencia.

Y la semana siguiente en Charlotte, Carolina del Norte, el Partido Demócrata hará su gesto ritual postulando al mandatario Barack Obama para la reelección, acompañado por el vicepresidente y exsenador de Delaware, Joseph Biden.

“Las convenciones nacionales tienen cinco propósitos”, explicó a Efe el profesor del Departamento de Gobierno en la Universidad Georgetown, Stephen Wayne.

“Sirven para designar oficialmente a los candidatos, para aprobar la plataforma, para generar entusiasmo, aumentar la visibilidad de los dirigentes y para marcar los temas de la campaña”, añadió.

Las convenciones nacionales son más antiguas, en el sistema electoral estadounidense, que las elecciones primarias que comenzaron en 1904 en el estado de Florida.

Las convenciones ahora no son como las de antes, añadió Wayne, “cuando había verdaderas pujas para la elección del candidato presidencial, y disputas a veces muy acaloradas acerca de la plataforma del partido”.

Los dirigentes de los partidos eran los que se encerraban a negociar promesas y puestos, canje de votos para proyectos favoritos y otras recompensas.

Los delegados que deliberaron desde el 24 de junio al 9 de julio de 1924 en el Madison Square Garden de Nueva York, necesitaron 103 votaciones antes de emerger con la candidatura del demócrata John Davis, quien luego perdió frente al candidato republicano, Calvin Coolidge.

Y la mayor confrontación en el seno de aquella convención fue una moción de repudio al Ku Klux Klan.

Hess recuerda que cuando consiguió un empleo en la Convención Nacional Republicana de hace seis décadas, “llegamos el primer día sin saber quién sería el candidato elegido”.

“La televisión era un medio nuevo y para acomodarse a sus necesidades, las dos convenciones se realizaban en la misma ciudad”, recordó Hess. “La tradición era que el partido del presidente en ejercicio, tenía su convención después de la del otro partido”.

La Convención Nacional Republicana del 13 al 16 de julio de 1964 en San Francisco (California) fue escenario de una dura confrontación entre la emergente ala conservadora, cuyo adalid era el senador Barry Goldwater, y el ala liberal encabezada por el senador Nelson Rockefeller.

Rockefeller fue el candidato que perdió frente al presidente demócrata Lyndon Johnson.

El maleficio del disenso cayó en 1968 sobre el Partido Demócrata cuya convención del 26 al 29 de agosto en Chicago estuvo rodeada por violentos choques entre la policía y decenas de miles de manifestantes contrarios a la guerra en Vietnam.

El candidato elegido fue el senador Hubert Humphrey, quien perdió frente al republicano Richard Nixon, que, según recuerda Hess, “sorprendió al país cuando eligió como su compañero de fórmula al exgobernador de Maryland, Spiro Agnew.

“Nada de eso ocurrirá en Tampa o en Charlotte”, opinó Wayne. “Romney llega ya con todos los delegados que necesita para asegurarse la candidatura, y Obama no tiene quien lo desafíe. Los dirigentes de los partidos han negociado sus diferencias sobre la plataforma y sólo queda el espectáculo”.

Hay sin embargo algo de incertidumbre sobre la Convención Republicana- los sectores más conservadores del Partido no simpatizan demasiado con Romney y el movimiento ciudadano Tea Party presiona para que se tengan en cuenta sus propuestas.

Uno de los aspectos destacados de los festivales políticos de cuatro días son los discursos.

Entre los oradores estrella de los demócratas este año estará el expresidente Bill Clinton, y en el caso republicano, uno de los discursos estelares será el del gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie.