Vienen a LA a estudiar lucha antipandillas

El Salvador busca un modelo para resolver su problema de violencia
Vienen a LA a estudiar lucha antipandillas
Antonio Villaraigosa explica a la delegación salvadoreña el programa Summer Night Light, que impulsó su administración.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

Una investigación reciente de las Naciones Unidas y la Unión de Estados Americanos confirmó que los programas antipandillas en El Salvador llamados “Mano Dura” y “Súper Mano Dura” no funcionaron. Ahora la pregunta es ¿qué modelo puede funcionar?

Una delegación conformada por doce personas que tiene a su cargo programas de reinserción de mareros en El Salvador, está en Los Ángeles estudiando el modelo comunitario en contra de las pandillas y analizando la forma de adaptarlo a la realidad salvadoreña.

El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, así como organizaciones sin fines de lucro como Homeboys Industries y Hommies Unidos, le abrieron la puerta a esta delegación para mostrarles la forma en que esta ciudad ha logrado bajar la incidencia de delitos relacionados con actividad pandilleril.

Esta delegación visitó las sedes de los programas y ha visto cómo se les ofrece a los jóvenes alternativas para que opten por una vida libre de violencia y de cárcel.

Como parte de las observaciones de campo, la delegación visitó el parque Valley Plaza Recreation Center, ubicado en North Hollywood, en donde pudieron ver cómo funciona el programa Summer Night Lights.

El policía Gabriel Ahedo, jefe del programa antipandillas del LAPD de la zona de Sun Valley, se acercó a la delegación y ofreció sus conocimientos. Él trabaja con jóvenes entre 12 a 21 años de edad, en una de las zonas más pobres y con más problemas de pandillas del Valle de San Fernando. En esa área hay alrededor de siete pandillas, en un espacio de tres millas cuadradas.

“Nosotros estamos para hacer cumplir la ley, pero sabemos que muchos adolescentes necesitan un modelo a seguir que no sea el jefe de la pandilla. Ellos necesitan saber que pueden hacer algo positivo con sus vidas y para eso estamos nosotros”, dijo Ahedo.

El alcalde Villaraigosa dijo que él personalmente le ofreció ayuda al entonces presidente Antonio Saca, así como al actual presidente Mauricio Funes, para que LAPD pueda entrenar a una delegación de policías.

“No tenemos un modelo perfecto, pudiéramos hacer mucho más si tuviéramos más recursos, pero hemos visto que funciona. Cuando la policía trabaja de la mano con la comunidad los resultados se ven.

Nosotros hemos visto que ha bajado la violencia… nadie puede negar que desde que yo soy el alcalde, el problema de las pandillas ha bajado. Los número lo dicen, han bajado los asesinatos y los otros delitos”, aseveró Villaraigosa.

Summer Night Light es uno de los programas antipandillas más exitosos que ha logrado disminuir la violencia pandilleril en un 17% y los homicidios en un 86%. Este programa consiste en tener actividades familiares en los parques –música, juegos, comida gratuita- durante las noches de verano. Los policías pueden acercarse a la comunidad para entablar una relación mutua de colaboración y respeto.

El alcalde le comentó a la delegación que recientemente la zona de Watts tuvo un incremento de actividad de las pandillas y que cuando se reunió con la persona a cargo, él pensó que le iba a pedir más policías, pero que en su lugar le pidió dinero para programas parecidos a Summer Night Light.

La historia de Watts ocasionó preguntas entre los miembros de la delegación. Marion Brastel, coordinadora de un programa de intervención en San Marcos –al norte de San Salvador- de la organización Quetzalcoalt, levantó la mano y preguntó cómo se puede hacer para que la población cambie su forma de ver el problema y acepte este tipo de programas.

“Las personas en El Salvador lo que piden es que maten a los pandilleros ¿Cómo se convence a la sociedad civil?”, preguntó Brastel.

El alcalde levantó sus cejas en forma de admiración por el comentario y la pregunta y repitió que la disminución en los delitos relacionados con pandillas habla por sí mismos de este modelo.

Katharine Andrade-Eekhoff, gerente del programa Construcción de Paz y Justicia – parte de Catholic Relief Services-, dijo a La Opinión que hasta el momento el trabajo de estas organizaciones se ha enfocado en ayudarles a los jóvenes mareros a conseguir empleo, o proveerles el entrenamiento que puedan requerir para conseguir trabajo.

“Hay muchos jóvenes de 16 a 24 años de edad que no estudian y que no trabajan, muchos han llegado a creer que no tienen otra alternativa. Nosotros les decimos que sí”, dijo Andrade-Eekhoff, quien añadió que tienen un acuerdo con 180 empresas privadas que están dispuestas a darle trabajo.

El Salvador es reconocido como uno de los países más violentos a nivel mundial con un promedio de 15 homicidios diarios. Desde la tregua de las pandillas en marzo pasado, la tasa de asesinatos ha bajado supuestamente a cinco por día, según estadísticas del Ministerio de Seguridad.

La delegación salvadoreña está conformada por miembros de Catholic Relief Services, Fe y Alegría, CARITAS, Quezalcoalt y el Instituto Salvadoreño para la Formación Integral de la Niñez y la Adolescencia (éste último es una agencia gubernamental).