Estudio: Marihuana te deja bruto si la usas en la adolescencia

Los efectos no son reversibles y los daños afectan la vida entera
Estudio: Marihuana te deja bruto si la usas en la adolescencia
Estudio evidencia que los adolescentes que consumen marihuana de manera habitual antes de los 18 años pueden tener daños duraderos en la inteligencia y memoria.
Foto: Archivo

Washington, 28 de Agosto – La marihuana puede causar daños duraderos en la inteligencia y afectar la atención y la memoria de una persona si comienza a consumirse antes de los 18 años, según un nuevo estudio publicado en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS).

Los adolescentes que consumen marihuana de manera habitual antes de los 18 años pueden tener daños duraderos en la inteligencia y afectar a la atención y a la memoria según el estudio. Realizada por un equipo internacional de científicos entre más de 1,000 jóvenes neozelandeses, la investigación detectó que aquellos que comenzaron a fumar marihuana en la adolescencia y continuaron consumiéndola tuvieron una disminución en su coeficiente intelectual.

En concreto la reducción fue de 8 puntos, al comparar el coeficiente intelectual de los participantes en el estudio a los 13 años y a los 38 años y según Madeline Meier, de la Universidad de Duke e investigadora principal, dejarlo no parece que revierta los efectos.

La clave está en la edad a la que se empieza a consumir en relación a la etapa de desarrollo del cerebro, explica Meier, ya que los que no consumieron marihuana hasta la edad adulta, cuando ya está formado por completo el cerebro, no mostraron este descenso en sus facultades.

La experta explica que antes de los 18 años el cerebro se está desarrollando todavía y puede ser mas vulnerable a los daños que provocan las drogas, por lo que la marihuana, en este caso, también tiene un efecto en los jóvenes.

“La marihuana no es inofensiva, especialmente para los adolescentes”, apunta Meier. El estudio, dirigido por Terrie Moffitt y Avshalom Caspi, sicólogos de Duke y del Instituto de Siquiatría del Kings College de Londres, siguió la evolución de un grupo de 1,037 niños nacidos entre 1972 y 1973 en Dunedin (Nueva Zelanda), desde su nacimiento hasta los 38 años.

Del total del grupo, aproximadamente el 5% fueron considerados dependientes de la marihuana o consumían más de una vez a la semana antes de los 18 años.

Se considera consumidor dependiente a aquel que continúa fumando marihuana a pesar de que pueda acarrearle problemas de salud, sociales o con su familia.

Cuando cumplieron los 38 años, todos los participantes en el estudio se sometieron a pruebas sicológicas para probar su memoria, la rapidez mental, el razonamiento y la atención visual y los expertos encontraron que los resultados fueron peores entre aquellos que utilizaron marihuana de forma habitual de adolescentes.

Los familiares y los amigos de los participantes también respondieron preguntas a lo largo de los años y era más habitual que detectaran falta de atención y problemas de memoria entre los consumidores habituales de cannabis.

Los expertos señalan que aunque 8 puntos en la escala de 100 puntos para medir el coeficiente intelectual pueda parecer poco, el coeficiente intelectual está relacionado con una mayor educación e ingresos, una mejor salud y una vida más larga, por lo que “alguien que pierde 8 puntos de CI de adolescente puede estar en desventaja, en comparación con sus compañeros de la misma edad”, dijo Meier.

El sicólogo Laurence Steinberg de la Universidad de Temple (EE.UU.), no vinculado al estudio, destacó que se trata de uno de los primeros estudios que ha logrado distinguir los problemas cognitivos de aquellos que aparentemente causa la droga.

Steinberg señala además que este estudio subraya la “vulnerabilidad” de la adolescencia y demuestra lo que ya ha sido detectado en animales pero que ha sido difícil hacer en humanos.

En los estudios a los que se refiere se ha demostrado que el uso habitual de nicotina, alcohol y cocaína antes de que el cerebro esté formado puede producir cambios cerebrales a largo plazo.